TURISMO EN COMUN (Expansión 13/2/17)

Publicado diario Expansión 13/02/17

El debate del turismo está en la calle. No se trata sólo de una actividad ecturisme-en-comuonómica, sino de modelo de ciudad, que ha pasado de ciudad industrial a ciudad de servicios. Una de las fortalezas de BCN envidiadas a nivel mundial es su atractivo turístico, que representa cerca del 15% s wau PIB. E irá en aumento con la bajada de los precios de los vuelos intercontinentales.

Es responsabilidad de Ayuntamiento evitar que muramos de éxito. Ha de gestionar los problemas derivados del éxito, no eliminarlo. Lo que ha de hacer es encaminar el turismo hacia un modelo de más calidad y poder adquisitivo, en lugar de oponerse.

Una de las primeras meidas que tomo la alcaldesa Colau fue negar el Four Seasons en Diagonal/P Gracia; e hizo bien porque pretendían aumentar la edificabilidad de eldificio en un 50%. Fallo al no negociar su reubicación en un lugar descentralizado de la ciudad.

Descentralizar significa salir del cuadro mental y planificar a nivel supramunicipal, convirtiendo a Montserrat en el centor del skyline en sustitución de Collseroa. Significa potenciar los aeropuertos de Girona y Reus. Significa crear nuevos iconos turísticos con el Hospital de San Pablo, el Laberinto de Horta; o conviertiendo el mercado de los Encantes en un atractivo como es Portobello en Londres.

Otras medidas posibles son reducir el déficit cultural haciendo promoción de los activosd culturales de la ciudad (música, arte, deportes…) e introducir nuevos de atractivo internacional. O facilitar las aberturas comerciales en las épocas buenas del shopping turístico.

También hace falta pedagogía de los beneficios del turismo. No es un depredador de la ciudad. Es una fuente de ingresos transversales, en nuestro caso extranjeros en su mayoría. Es intensivo en mano de obra local. Y si es turismo de calidad genera puestos de trabajo de calidad.

Pero sobre todo lo que hace falta es dialogo sincero, dejando en la puerta los pre-juicios entre administración y empresarios, para crear una estrategia compartida. Los empresarios han de entender que hay que conjugar intereses legítimos en parte contradictorios, y que los que votan son los vecinos, no los turistas ni inversores. Y los responsables municipales han de felicitar a los empresarios que ganan dinero en lugar de demonizarlos como especuladores. Los empresarios que ganan dinero pagan impuestos y reinvierten creando puestos de trabajo.

El turismo no es un problema, es una oportunidad. Muchas ciudades, como Madrid, quieren un trozo de nuestra tarta. La ciudad y sus vecinos hemos de saber convivir de forma amistosa con el turismo. Es de sentido común tener turismo en común.

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