VIENEN CURVAS (El 9Nou 16/9/22)

Salimos de una y entramos en otra, esto es un sinvivir. Quien más quien menos las puede estar a punto de pasar moradas. Las causas e incertidumbres son de sobras conocidas, y por lo que respecta a las soluciones macro “para gustos colores”. A nivel micro, ¿qué han de hacer las empresas familiares cuando además de curvas hay hielo y niebla? Nada de lo que diré es nuevo, y pueden parecer verdades de Perogrullo, pero es lo que aconsejo de forma genérica a mis clientes, que pueden pensar aquello de “consejos doy y para mí no tengo”.

Sacar el repóquer de ases, consistente en Alejarse de los catastrofistas (esperar lo mejor y prepararse para lo peor), Apuntalar la caja y el margen (la caja es la reina), Apoyar a las personas, Aprovechar las oportunidades y Aprender.

Practicar una dirección 3D, con Distancia (que el árbol no impida ver el bosque), Desapego (para dejar atrás todo lo necesario) y Determinación (para tomar y ejecutar las decisiones). Para escoger con acierto la estrategia “R” adecuada: Resistir, Reinventarse o Retirarse (continuar es una opción, no una obligación).

Las curvas pueden afectar a los planes de relevo de la empresa familiar. En ocasiones de forma justificada, ya que la experiencia es un grado (sabe más el diablo por viejo que por diablo); pero en otras pueden servir para que el predecesor las tome como excusa y para tomar de nuevo el poder. Si ha habido una buena planificación de un relevo gradual y sintonía entre los intervinientes seguro que se puede producir una replanificación adecuada. Es importante recordar por parte de toda la diferencia entre gobierno (decisión de estrategia) y dirección (gestión del día a día). Probablemente el predecesor puede actuar desde el gobierno, sin que tenga que bajar a la dirección. Si las curvas no afectan al plan de relevo porque este no existe mala señal; porque los puestos clave de la empresa han de tener definidos sus correspondientes pales de relevo, aunque solo sea como planes de contingencia (porque los imprevistos, como las meigas, existen).

Ante una situación de incertidumbre es recomendable prestar especial atención al mejor aceite para las relaciones: la comunicación. Que ha de ser bidireccional y empática (lo que és más fácil de decir que hacer). Si se quiere implicación debe informarse de los necesario de forma adecuada, y los antecedentes dan credibilidad. Y escuchar, porque ven más cuatro ojos que dos. Escuchar a los colaboradores, proveedores, clientes, competidores, y a otros sectores y países (los argentinos están más acostumbrados que nosotros a luchar con incertidumbres continuas). Y a los jóvenes, porque a lo mejor no son los más capacitados para las decisiones financieras, pero probablemente tienen mejor visión del futuro.

Cuando hay curvas es cuando se ve la eficacia de los órganos de gobierno de la empresa (comité de dirección y consejo de administración) y de la familia (consejo de familia). Esta eficacia depende de la adecuación de sus integrantes y de su funcionamiento de forma profesional. Las curvas són un buen momento para demostrar los valores de la familia empresaria obras son amores y no buenas razones), y para formar a los continuadores tanto como futuros directivos como propietarios. En el mundo de los negocios no todo son flores y pajaritos.

Todas estas recomendaciones se han de adaptar a las circunstancias concretas de cada empresa y familia. Que pueden depender del sector (no es lo mismo una industria intensiva en energía que un comercio alimentario) o dimensión (la tienda de la esquina o una cadena de grandes superficies) y de la situación específica de cada empresa (no es lo mismo con caja que con deuda).

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