PADRE, HIJO Y CIA (l’economic 11/11/18)

“Padre, hijo y Cía” es el título de un libro autobiográfico de Thomas Watson Jr (1914 – 1993). Explica un caso de transición con predecesor “monarca”. Es de lectura recomendada además por su aspecto empresarial.
El padre (1874-1956) era un gran empresario hecho a sí mismo, paternalista, estricto pero tolerante, protector y moralizante; egocéntrico, arbitrario, pragmático. Crea una organización con un fuerte culto al líder. Si bien la edad de jubilación en IBM estaba prefijada a los 65 años continuaba cobrando el salario y los bonus hasta pasados los 80. A esa edad tenía que autorizar las decisiones estratégicas, e iba de viaje visitando las delegaciones.
El hijo primogénito, mal estudiante, gamberro, con graves depresiones durante su adolescencia y playboy universitario. Tenía temperamento altanero y volátil. Los cinco años de servicio durante la II GM, fuera del ambiente familiar, le dieron la seguridad en sí mismo que hoy puede dar la experiencia laboral fuera de la empresa familiar.
La tormentosa relación entre padre e hijo no impidió a éste incorporarse a la empresa. Aparentemente lo hizo de forma voluntaria, aunque en realidad tal vez por comodidad y por satisfacer una supuesta voluntad del padre.
Padre e hijo se amaban profundamente, pero tenían disputas primarias e imparables. Repetían los comportamientos relacionales de la adolescencia del hijo. Chocaban cada mes por alguna cuestión del negocio. El hijo mantiene una relación de amor-odio con su padre, que le genera un importante sentimiento de culpa por los enfrentamientos. Sentía en el fondo una profunda devoción y admiración por su padre. La autocomparación con el padre es una constante, incluso después de fallecido.
El padre le apoyo mientras no representaba un peligro para su poder real. Pero tuvo que luchar cada peldaño para alcanzar el poder real. Le pone en competición con su hermano al encargar a uno el negocio nacional y al otro el internacional, para dar una oportunidad al segundo. Ello hace aflorar inicialmente unos celos con el hermano pequeño. Celos que aparentemente también se dan en mayor intensidad con la hermana, a quien muchas veces ve detrás de las decisiones importantes del padre.
El hijo acusa al padre de haber acabado rodeándose de “si-señores” que le impedían ver lo que las computadoras iban a significar de cambio real para su negocio tradicional de “tarjetas perforadas”, que él intuitivamente visionaba. Lidero con gran éxito durante 15 años. Noto la solitud del mando supremo al alcanzarlo. Profesionalizo la compañía, vendiendo la resistencia al cambio de gran parte de la organización tras 45 años de gobierno paterno.
Tuvo un infarto en 1971 que le llevo a decidir retirarse. Saco su lista de deseos personales y miro los que podía cumplir. Se mantuvo en varios consejos. Fue embajador en la URSS.
Volcaba en casa parte de la rabia contenida. Le costaba cambiar el estilo de dirección en casa. La mano izquierda, paciencia y sentido común de su cónyuge le fueron de gran apoyo. Al retirarse la mujer pide el divorcio, pero se reconcilian. Se dio cuenta que no podía tratar a la familia como una empresa.
Utiliza la comunicación epistolar con su padre para evitar su tendencia a “hablar antes de pensar” con él. Y es que los sentimientos pueden estar muy a flor de piel en las relaciones familiares. El libro nos recuerda que es difícil crecer a la sombra de un árbol frondoso.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *