La empresa familiar hace bromas (VIAempresa 4/2/22)

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La empresa familiar hace bromas

El consejero de familias empresarias Jordi Tarragona trata, de la mano de las ilustraciones de J.L. Martín, los puntales de la empresa familiar en clave de humor

Alberto Prieto

Alberto PrietoBarcelona. 
En un reciente perfil para The New Yorker , Jeremy Strong y Kieran Culkin debatían sobre el carácter de la serie que protagonizan, Succession, un drama corporativo sobre un gigantesco grupo mediático, con la familia fundadora al frente, que establece paralelismos con la Fox de Rupert Murdoch. Mientras que Strong, que interpreta al primogénito y aparente sucesor del padre, tenía la noción de que la serie era una tragedia con notas shakespearianes, Culkin veía claro el núcleo de todo: es una comedia. Las airadas discusiones sobre decisiones corporativas que traspasan la frontera de los ataques personales, los problemas corporativos que en realidad son enfrentamientos familiares… En el centro de todo, y con toda la gravedad del concepto, una familia gestionando una empresa da risa.

También se da cuenta de esta máxima el consejero de familias empresarias Jordi Tarragona, que en su último libro Empresa Familiar cono humor (Provecho editorial, 2022) desgrana una muchedumbre de cuestiones imprescindibles para la buena gestión de la empresa familiar siendo consciente del carácter cómico que se esconde detrás de la mayoría. De la mano de las viñetas del dibujante de tiras cómicas J.L. Martín, Tarragona mira detrás el sobrio telón de las empresas que también son familias, de las familias que también son empresas, para elaborar una guía de acción que, aunque detallada y rigurosa, no se toma a sí misma seriamente.

Tarragona propone un ejercicio de concisión en este manual con regusto de cómic: un centenar de pequeñas reflexiones – cada una ocupa solo una página del volumen – inspiradas o acompañadas por una de las incontables viñetas publicadas por Martín en diarios y revistas de renombre del país. Desde las relaciones personales con los miembros de la familia que también se ocupan de la empresa hasta la gestión de los salarios de los altos cargos de la estructura, Tarragona esconde detrás de ideas humorísticas una hoja de ruta para maximizar el rol social del empresario como creador de riqueza, y de la empresa familiar como punto de conexión entre el mundo productivo y las comunidades donde se instala.

La recopilación de indicaciones y reflexiones que condensa el autor en Empresa Familiar con humor acompaña al lector por un aprendizaje sobre la empresa familiar. De cuestiones más generales que afectan el mundo empresarial – algunas más puramente económicas, como la lectura de los indicadores comerciales o la internacionalización de la empresa; otras más personales, como la soledad de la dirección o el miedo a los cambios – da paso a aquellos conflictos y problemas que afectan específicamente la familia empresaria, de tal manera que ofrece un contexto suficiente sobre los actores económicos y corporativos para que quien se aproxime pueda entender rápidamente la especificidad de este modelo empresarial.

La propuesta de Empresa Familiar con humor es, además, altamente ergonómica. Tarragona no se preocupa únicamente de aquellos temas estrictamente internos de la empresa familiar – que tienen presencia, y muy relevante: desde la gestión de los consejos de administración hasta la detección de problemas estructurales a la compañía. La empresa es un actor insertado en una continuidad social; afecta y se ve afectada por su entorno – político, ecológico, cultural. La pandemia, las tensiones políticas, la emergencia climática o los adelantos tecnológicos tienen un efecto sobre el mundo empresarial, y afectan de una forma específica la empresa familiar, y el autor hace justicia dedicándoles reflexiones concisas, siempre acompañadas de la fiel ilustración.

Estimar la empresa

Una de las aportaciones más valiosas de la recopilación de Tarragona y Martín es la centralidad que ocupa la dimensión afectiva a la empresa familiar – dentro de la misma familia empresaria, pero también de esta hacia trabajadores, proveedores, comunidad o la firma misma. Este aprecio con la estructura se hace especialmente patente, como se puede encontrar en el mismo libro, cuando se habla del fundador de una empresa familiar. Sobre el relevo al frente del negocio, Tarragona afirma que «los fundadores ven la empresa como una extensión de sí mismos, y creen tener la obligación de vigilar hasta el último día el negocio que han creado». En la empresa familiar, la empresa a menudo es familia.

El autor detecta, así, como en una dinastía en control de una firma se pueden producir diferentes tipos de conflictos que son más personales que empresariales – o en los que se informan decisiones empresariales desde los aprecios personales. Mientras que a menudo un dirigente, más todavía si es fundador, puede ver con reticencia su relevo, en cuanto que no ve la posibilidad que alguien otro – tampoco la descendencia – pueda gestionar la empresa que ha creado; en otras ocasiones se asume que el hijo del empresario será, por derecho familiar, empresario también, un error igual de pernicioso que el caso anterior, según Tarragona. «En el ADN no va la herencia de la capacidad ni de la voluntad empresarial. El amor es ciego, y puede dificultar la objetividad en la valoración de capacidades», afirma el autor.

El presidente de Foment del Treball Josep Sánchez Llibre, encargado del prólogo, lee esta misma virtud en la propuesta de Martín y Tarragona, considerándolo un libro elaborado con «conocimiento, amor, amenidad y humor». Desde los mejores escenarios – internacionalización, reparto de dividendos – hasta los peores desde el punto de vista empresarial – el cierre – pasando por la sucesión, el trance de la herencia o la integración saludable de nuevos miembros de la familia en la estructura de dirección, el autor ofrece una revisión extensa de lo que es la empresa familiar: un fenómeno conflictivo, de alta importancia social, pero con abundantes situaciones que hacen inevitable reirse, como mínimo un rato.

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