Yo soy concursado (Expansión 12/10/14)

Publicado dario EXPANSION 12/10/2014 jo-soc-concursat

Durante esta larga crisis, muchos empresarios nos hemos visto forzados a presentar concurso de acreedores. Sí te dedicas a la “exportación” has tenido más posibilidades de librarte. Pero si dependes del consumo interno los consumidores se han acojonado y los operadores extranjeros han tomado posiciones.
Al concurso se llega al principio poco a poco, y después de golpe. Casi siempre se presenta tarde, porque por naturaleza somos optimistas. En todos los concursos se dice que hay un cuñado o un contable; pero eso no nos exime de responsabilidad. Somos nosotros los que hemos hecho crecer el negocio creando puestos de trabajo, y sí hemos confiado en exceso en colaboradores o no hemos sabido prever el futuro la “culpa” es nuestra.
Los empresarios somos los responsables ante nuestros trabajadores, acreedores y socios. Y cuándo no se pueden pagar nóminas y facturas, es cuándo realmente nos conocemos. Quien menos te lo esperas es el que está dispuesto a luchar hasta el final, y como al Cesar, puede ser Bruto, al que consideras como tú” hijo querido” el que te da la puñalada.
Hacer concurso está mal visto en nuestra civilización. Seguramente los concursados hemos hecho muchas cosas mal, sobre todo a agua pasada. Pero si tenemos la conciencia tranquila, en el sentido de que hemos informado de la realidad tan pronto como lo hemos conocido sí no hemos desviado fondos de la empresa en prejuicio de la misma y beneficio propio, no tenemos por qué esconder la cabeza bajo el ala.
Cuando contratamos y pagamos somos buenas personas, pero cuando dejamos de pagar la nómina además de cometer un pecado (“el trabajador es digno de su salario” Lc10:7) para algunos nos convertimos automáticamente en unos….., aunque durante 24 años hayamos pagado puntualmente.
Los concursados hemos de pedir perdón a nuestros colaboradores; en la gran mayoría de casos por haber fallado en la confianza depositada en nosotros; y en otros casos por no haberlos despedido antes.
Los empresarios, para ganar dinero, a pesar de saber qué es más difícil que un rico entre en el reino del cielo que un camello pase por el hueco de una aguja (Mt19,23); pero también para cumplir el mandato de “dominar la tierra” (Gns1:28) y de “rendir los talentos” (Lc19,11-28).No siempre conseguimos cumplir nuestros objetivos y obligaciones, pero “quien hace lo que puede no está obligado a más”.
Lo mismo que los alcohólicos y los gais, hemos de salir del armario; porque” lo importante no es cómo caes sino como te levantas”. Y la sociedad nos ha de animar a continuar con nuestra obligación: crear riqueza y puestos de trabajo productivos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *