HUMOR FAMILIAR La sucesión (VIAempresa 8/7/22)

La vida, la familia y los negocios son algo serio, y el mundo está especialmente serio ahora que salimos de la pandemia y tenemos una guerra en Ucrania, y el calor del verano pone más presión. Apetece, como Mafalda de Quino, decir «que paren el mundo que yo me quiero bajar». Parece que las rupturas de parejas aumentan y que más de un negocio no levanta la persiana después de las vacaciones de verano. Por eso necesitamos el buen humor más que nunca. El buen humor puede ser algo más que un entretenimiento. Rebaja la presión y florece en nuestra humanidad cuando más se necesita. Ayuda a combatir la ansiedad, la depresión, el estrés y el agotamiento. ¡Y es contagioso!
Como dijo Mark Twain: «El sentido del humor es la mayor bendición de la humanidad». Es como los músculos, si no se usan se atrofian. Por eso queremos compartir con los lectores estos chistes de JLMartin y textos de un servidor, publicados en Empresa Familiar con Humor, libro de Editorial Profit del que los autores han cedido los beneficios económicos a la ONG Manos Unidas. Es necesario hacer una importante advertencia sanitaria: la lectura perjudica gravemente la ignorancia y el aburrimiento. Y el buen humor alarga la vida.

El mundo de la empresa familiar es lo más excitante que hay con la ropa puesta. Se juntan los ya fabulosos retos empresariales con la gestión de los familiares en un proyecto común más allá de la pura relación. Como en todo, hay aspectos muy placenteros y otros más dolorosos. La empresa y la familia son dos instituciones con finalidades y normas de funcionamiento en teoría bien diferentes. La primera busca la creación de riqueza y se rige por los resultados, la segunda la felicidad y el amor respectivamente. Una es teóricamente racional, la otra es emocional. A primer golpe de vista empresa y familia parecen contradictorias por lo que se refiere a sus finalidades. Ambas se influyen mutuamente, es más, forman una sola realidad en la que las separaciones son más bien para un análisis teórico.
Muchos de los problemas de la empresa familiar tienen como causa la confusión de finalidades y normas de funcionamiento. Esto viene favorecido por el hecho de que en las etapas iniciales de la empresa la confusión puede ser absoluta al coincidir muchos roles empresariales y familiares en la figura del fundador. Para minimizar los conflictos se debe tratar a la empresa como empresa y a la familia como familia, y recordar que la empresa no es la cuenta corriente de la familia. Si bien es cierto que no existen dos empresas iguales, y menos dos familias, existen patrones de referencia que es importante conocer, porque lo más económico es aprender de los errores de otros.

Para la continuidad de la empresa familiar un hecho clave es todo el proceso de relevo, más conocido como «de sucesión”. Es habitual desear, sobre todo por el fundador, que la empresa familiar continúe generación tras generación como una especie de legado. Pero de forma periódica, al menos en cada generación, conviene que la familia se plantee si lo mejor es continuar, vender o cerrar el negocio; y en el primer caso, si hacerlo con las mismas o con diferentes ramas. Continuar con la empresa familiar ha de ser una opción, no una obligación, porque requiere pasión por la empresa más allá de la cuenta de resultados.

Ilustración y texto extraídos del libro Empresa Familiar con Humor, editorial Profit, de JL Martin y Jordi Tarragona. Derechos de autor cedidos a Manos Unidas.

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