ENTENDER A TRUMP (Expansión 24/4/26)

El pasado día 21 tuvo lugar la asamblea de AECOC, la principal organización empresarial de nuestro país. Aparte de explicar, un año más, el fantástico cumplimiento de su plan estratégico tomó la palabra el presidente, Ignacio González para efectuar una valoración de la situación. 

La situación idílica macroeconómica se ha visto trastocada por la guerra de Irán. Situación dopada por el aumento de la población y el turismo y lastrada por la fragmentación política, que impide reformas y frena la inversión. Y divergente de la micro de los hogares. El consumo interno da muestras de agotamiento. El paro total está en buenos niveles, pero el juvenil en el 25%. Y la tasa de actividad es inferior al 60%.

La renta real disponible ha aumentado un 0,2% desde 2018 (-3,4 después de irpf), mientras que las pensiones han crecido un 16% y la vivienda un 29%. La productividad no levanta cabeza. El absentismo cuesta a las arcas públicas 18.000 millones (el 1,4% del PIB), y otro tanto a las empresas. Ha aumentado un 60% en cuatro años.

En este contexto de incertidumbre económica, cobra especial relevancia entender el entorno geopolítico. Por ello, lo más interesante de la jornada fue, para mí, la ponencia de Carlos Díaz Rosillo uno de los asesores del presidente Trump. Este año AECOC ha brindado la oportunidad de entender el comportamiento del controvertido personaje, lo que no quiere decir estar de acuerdo con él.

El año pasado en mi artículo (13/5/25) dije que “Trump sacude el tablero”, a raíz de la exposición de la exministra Arantxa González Laya que lo califico de depredador, que no sólo quiere ganar, sino que además el otro pierda, que ha roto la confianza transatlántica; y que puede ser un catalizador del avance de la Unión Europea.

En la misma línea, su sobrina, y psicóloga, Mary Trump ha afirmado que padece patologías mentales debido al trato en su infancia. “Necesita dividir, es la única forma que conoce de sobrevivir. Mentir forma parte de su forma de vida. Su ego necesita ser hinchado todo el rato”. El psicólogo Dan P McAdams ha dicho que “no tiene estrategia. No piensa a largo plazo. Se ve a sí mismo como un superhéroe”.

El ponente inició su exposición con la realidad geopolítica de rivalidad EEUU – China. Una nueva guerra fría en la que además de poder militar se mide el económico y tecnológico. En ella, a diferencia de en la anterior, no hay espacios vacíos: o se ocupan o se pierden; no caben los “no alineados”.

El orden posterior a la II Guerra Mundial descansaba sobre el subsidio de EEUU a Europa. Pero ésta ha entrado en declive estructural. Ha perdido peso en el PIB mundial y su productividad es baja. Está en “agonía lenta” según Draghi, el modelo europeo asfixia la innovación.

“Leer a Trump no es complicado, estar de acuerdo puede ser otra cosa”. Tiene una visión de presidente de EEUU no de popularidad mundial, actúa según lo que considera los intereses de EEUU.  Su estilo puede ser muy controvertido, pero es muy previsible, al igual que los temas que aborda. De la inmigración, los aranceles, la reciprocidad y los gastos de la OTAN lleva hablando 40 años.

Es directo, hace lo que dice sin importarle las opiniones. Es pragmático, hace lo que conviene en cada momento; no le importan las ideologías. Es personalista, considera que llevarse bien es muy importante. Piensa que “o estas conmigo o estas en contra mío”.

Según el ponente las intervenciones en Venezuela e Irán eran previsibles. La de Cuba será la siguiente. La elite MAGA lo ha criticado porque ha incumplido el “no a la guerra”. Sabe que si la inflación se mantiene más de cuatro meses perderá las elecciones de medio mandato (noviembre), que tradicionalmente gana la oposición. La guerra terminará pronto, no durará como la de Irak o Afganistán.

Mucha gente no entiende como eligieron a Trump, pero salió elegido. “No es un emperador”, los poderes legislativo y judicial funcionan. Hay que trabajar y negociar con él aunque no guste. Congelar la relación esperando al sustituto sería un gran error.

La volatilidad de los aranceles es precisamente su estrategia: reciprocidad, seguridad nacional de la cadena de suministro, puestos de trabajo, recaudar dinero, arma de negociación. Exagerar hiperbólicamente es parte de su estrategia de negociación.

Para el ponente, desde el punto de vista americano Europa ha de recuperarse como aliado capaz y confiable. La migración está transformando Europa. La censura contra la libertad de expresión es creciente. La tasa de natalidad está en caída libre. Se ha perdido la identidad nacional y confianza civilizacional.

Trump admira a Europa. En sus reformas escoge el estilo versallesco, no el oriental o africano. Pero no quiere que Europa se aproveche de EEUU. Puede ser el gran aliado que le ha hecho el favor de despertarla. “Europa estaba dormida y Trump le ha echado agua, pero sigue en la cama”.

“¿Sabe Europa lo que quiere?” Hay que reestablecer la estabilidad estratégica con Rusia, adquirir autonomía defensiva, resistir culturalmente, abrir su mercado a los EEUU, apoyar a las naciones sostenibles, finalizar la expansión de la OTAN y defenderse de prácticas hostiles como el robo tecnológico.

Yo creo que Trump tiene un grado de narcisismo (necesidad de reconocimiento, autoimagen grandiosa) casi patológico, y que es excesivamente impulsivo. Desde luego parece que es extrovertido, directo, combativo, con baja apertura a la crítica.

Mi objetivo en esta reflexión no es determinar en qué estoy de acuerdo o no con el ponente, sino resaltar la necesidad de ser empático para entender su posición y forma de actuar. Sin que ello implique compartir sus objetivos o estrategia. Porque, si no se comprende, es difícil responder adecuadamente. Y sin comprensión no hay estrategia, sólo reacción.

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