El ‘board’ y los ‘bed rooms’ en la empresa familiar (VIAempresa 4/11/22)

Dicen los americanos que a las empresas familiares se debe prestar atención al board y al bed room, es decir en la habitación del consejo y en el dormitorio matrimonial. Y es que entre los órganos formales y los informales puede haber vasos comunicantes.

Es muy importante que las estructuras formales de la empresa y de la familia tengan a los integrantes capacitados e interesados; y que su funcionamiento sea profesional (orden del día, documentación previa, actas, evaluación); siendo muy importante por eso el papel de los respectivos presidentes. Los órganos deben tener un funcionamiento eficiente, pero además debe ser eficaz. Es decir que deben aportar valor al funcionamiento y el presente y futuro de la empresa y de la familia. Pero no debe dejarse de prestar atención a las estructuras informales; y la familia es un sistema en el que éstas tienen mucho peso. Desde las sobremesas a las conversaciones de cama.

Muchas familias empresarias siguen el consejo de Don Vito Corleone respecto a los parientes políticos: «que viva bien, pero al negocio que no entre». Podemos limitar la presencia mercantil o laboral de los añadidos a la empresa familiar, pero no lo que sucede al cerrar la puerta del dormitorio. En las relaciones horizontales de la cama las alturas se igualan y las posiciones pueden invertirse; y pueden hacerlo para poner más leña al fuego o para echar agua para bajar las llamas.

Actualizando el dicho podemos decir que «detrás de toda gran persona hay una gran pareja». Y es que con quienes se establecen relaciones de pareja es una de las decisiones más importantes de la vida; y en muchas ocasiones se toma más con el corazón que con la cabeza, o también con las hormonas. Además, desde que Fleming descubrió la penicilina la duración de estas relaciones quizá sea más larga.

En la empresa familiar es importante evitar la confusión de órganos de propiedad, gobierno y dirección. Y también de los empresariales con los familiares porque las coincidencias de personas dificultan diferenciar los roles. En la familia empresaria conviene acordar una política común de información con las parejas: de qué se les puede y no informar (el artículo 228b de la LSC establece la obligación de guardar secreto por parte de los administradores); de qué se les puede y no pedir opinión. Quizás las parejas no tienen voz ni voto en la Junta, pero probablemente tienen influencia sobre el familiar de sangre; y casi seguro que interés legítimo en su felicidad y en el futuro de los descendientes comunes.

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