El junio del 2018, después de un tormentoso proceso que obtuvo más de un importante titular de prensa, el fondo de inversión Carlyle compró el 65% de las acciones de la familia Raventós en Codorniu; la empresa familiar con más antigüedad del país. En el Clúster Day 23 de Acció, Teresa López, directora de recursos humanos de Codorniu, afirmó que eran una empresa familiar. ¿Es esto verdad? ¿Continúa siendo Codorniu una empresa familiar?
Desde el punto de vista conceptual, hay varias definiciones de empresa familiar. Algunas exigen porcentaje de participación accionarial, presencia a los órganos de gobierno o incluso en la dirección; para mí la más acertada es la de que empresa familiar es aquella en la que una familia tiene la capacidad de decidir la estrategia y voluntad de continuar haciéndolo. Parece que teniendo la mayoría un fondo de inversión el primer requisito es difícil que se esté cumpliendo por parte de los Raventós. En cuanto a la voluntad, puede ser que algunos miembros de la saga fundadora tengan intención, o esperanza -lo último que se pierde- de recuperar la capacidad. Otros quizás continúan como accionistas con la esperanza de vender con más plusvalía después de la actuación del fondo de inversión.
Desde el punto de vista fiscal es posible que alguna rama Raventós tenga estructurada su propiedad a través de sociedades holding tenedores de las acciones, de forma que cumplan los requisitos para disfrutar de los beneficios fiscales de la empresa familiar: porcentaje de participación, dedicación directiva –que puede serlo a la sociedad tenedora-, y porcentaje de ingresos personales.
Un caso contrario al de Codorniu podría ser lo del Banco de Santander, en el que la familia Boten difícilmente puede tener el porcentaje de acciones, individual o como grupo familiar, para tener la consideración fiscal de empresa familiar, pero parece que desde don Emilio padre ha tenido la capacidad de decidir la estrategia y voluntad de continuar haciéndolo.
¿Tiene importancia que una empresa sea familiar? Las empresas familiares suelen tener una visión a más largo plazo y un mayor arraigo en el territorio. También tiene un mayor riesgo de nepotismo y de carencia de profesionalización. Las empresas familiares son la mayoría, y la base del progreso y del estado de bienestar. Continuar como empresa familiar es una opción, no una obligación.



