SALIDA DE LA CRISIS (Expansión 4/10/22)

Saben aquell que diu que dos amigos llevan mucho rato caminando por un túnel muy largo y oscuro cuando uno de ellos le dice al otro “mira, me parece que ya veo la luz del final del túnel”, y el otro le contesta “me parece que es un camión que viene de cara”.

Salíamos de la crisis covid y nos encontramos con las consecuencias de la guerra de Ucrania. Las crisis se nos pueden hacer muy largas y podemos estar ansiosos por salir del túnel. Los empresarios por definición somos gente optimista, en algunos casos de forma casi patológica, ¿quién empezaría o continuaría si no con un negocio? Pero ese optimismo necesario no ha de impedir tocar el suelo con los pies. Cuando estamos metidos en un túnel, debemos hacer previsión de su longitud y de la duración del trayecto. Podemos estar tan centrados en ver luz al final de este que a lo mejor se nos pasan por alto salidas laterales. La primera ley del hoyo dice que «para salir del hoyo, lo primero que hay que hacer es dejar de cavar».

¿Cómo ven la salida otros empresarios? Contrastar nuestro punto de vista con el de otras personas capacitadas es una práctica muy recomendable. Pero debe prestarse atención al efecto «lemmini», pequeño roedor nórdico que, según el mito, se suicidan en masa arrojándose al mar, es decir, siguen a la mayoría por inercia. Los nuevos líderes empresariales surgen de los que no siguen la corriente. El vaso se puede ver medio vacío o medio lleno, y algunos son capaces de ver en él combustible para un motor de hidrógeno. Donde unos vemos problemas, otros ven oportunidades.

Aunque el sustantivo es empresa, familiar el adjetivo; el túnel de la empresa familiar no tiene por qué ser solo en el aspecto empresarial, también puede haber trayectos oscuros en el aspecto familiar. Puede haber incomunicación, desafección, conflicto. Para iluminar el túnel puede encontrarse ayuda externa, pero es la familia la que deberá efectuar el recorrido para salir del túnel.

Como las desgracias no vienen solas, los túneles se empalman uno con otro con extrema facilidad. Una crisis empresarial puede devenir en familiar («cuando no hay harina todo es mohína»), o a la inversa («si la familia no se entiende, la empresa desciende»). La existencia de una misión, visión y valores realmente compartidos reduce dicha posibilidad; y en todo caso hacen el camino más corto o llevadero.

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