LAS MUJERES Y LA EMPRESA (DiffusionSport 25/11/22)

“Las mujeres y la empresa” ha sido el título de una de las sesiones de las recientes jornadas organizadas por el Colegio de Economistas de Cataluña. Si bien yo no tengo hijas si que tengo nietas, por lo que decidí asistir. La inmensa mayoría de la participación era femenina. Comparto mis notas, a riesgo de ser políticamente incorrecto.

Se dijo que la presencia de las mujeres en el mundo de la empresa no es que tenga barreras, es que es una carrera de obstáculos, visibles e invisibles. Somos uno de los países más avanzados en normativa de igualdad, pero el grado de cumplimiento es muy bajo. Muchas medidas políticas (baja por regla o menopausia son médico) son populismos sin efecto positivo real en la equiparación de las mujeres en la empresa.

La tasa de actividad de los hombres ha caído del 2001 al 2021 del 84% al 81%, y la de las mujeres ha aumentado del 59% al 75%. La principal causa de la diferencia hombres/mujeres, si se analiza por franjas de edad, es la natalidad; y el retraso de ésta la principal explicación de la reducción de la brecha.

La brecha salarial, en perjuicio de las mujeres, ha caído del 33% del 2004 al 20% del 2020; pero si se analiza por hora trabajadas la bajada ha sido del 26% al 13%. La brecha salarial en el caso de las mujeres sin hijos es del 1%, y del 37% en las que tienen hijos.

Las mujeres prefieren trabajar en el sector público, donde representan el 63%, probablemente por la mayor facilidad de conciliación. En el sector TIC sólo representan el 30%. Están más presentes en puestos técnicos (58%) que directivos (36%). Y en los consejos de administración catalanes en el 2020 ocupaban un 12% de los cargos, muy lejos del 40% recomendado.

Las mujeres son casi tan emprendedoras como los hombres (6% y 8%). Parece que el problema es que los comités de capital riesgo están formados en un 82% por hombres, con lo que hay una discriminación en la financiación.

Parece que de más de 6.700 empresas obligadas a presentar planes de igualdad (tal vez debería añadirse “diversidad y inclusión”) sólo lo han hecho 1992, y la mitad han sido rechazados; principalmente por defectos formales. Uno de los grandes frenos es la obligación legal de que los sindicatos participen en su confección. Es muy importante la concienciación de los equipos directivos para que los existentes no sean sólo formales.

Datos aparte, mi resumen de la sesión es que estamos desaprovechando mucho capital intelectual, y, por lo tanto, perdiendo dinero, ya que la media de las mujeres está más formada que los hombres; y además olvidamos que la diversidad suma (un consejo de administración formado por clones aporta poco). El trabajo a distancia puede ser una gran herramienta de equiparación, pero también una trampa si las pausas se aprovechan para poner lavadoras. El trabajo por objetivos también facilita la equiparación. Muchos techos de cristal son autoimpuestos.

El relevo generacional propiciara cambios relevantes, ya que los recién llegados están mucho más concienciados respecto a la conciliación familiar.  Yo creo que el hecho de que la mayoría del tejido empresarial este formado por empresas familiares, y la clara incorporación de las mujeres a la propiedad de las mismas, abandonando la caduca tradición Sálica, también le dará un buen empujón. Talvez se tendría que quitar el sexo del DNI, todos somos personas.

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