LAS 3 Cs DE LOS EMPRESARIOS (DiffusionSport 23/12/22)

Ser empresario o empresaria (seamos políticamente correctos) no es para todos. Hay que tener las 3 Cs: Cabeza, Corazón, Cojones (u ovarios) y suerte.

Cabeza porque, si bien la suerte puede hacer que suene la flauta una vez, para tener éxito a largo plazo hay que saber planificar. Establecer objetivos y planes de acción, con hitos, calendario y responsable. La planificación ha de ser eficiente, es decir estar bien hecha, pero sobre todo ha de ser eficaz, es decir que ha de producir resultados a un coste asumible. Uno de los temas que hay que planificar con antelación es el del relevo del empresario, ya que no somos inmortales y los imprevistos existen. Una de las características definitorias de una empresa familiar es la vocación de continuidad, y para ello hay que planificar, poniendo la cabeza a trabajar.

Corazón, porque la empresa está formada por personas y sirve a personas. Los sentimientos son inseparables de la naturaleza humana. Hay que ser conscientes de nuestros sentimientos y tener en cuenta los de los colaboradores, clientes, socios y familia. Para esto último es imprescindible la co9municación empática, es decir escuchan al otro y poniéndonos en su lugar. Corazón, porque en este nace la pasión que lleva a la siguiente “C”.

Cojones, o ovarios, porque el empresario ha de hacer frente a incertidumbres y retos que tiran para atrás a la mayoría de personas, porque después de las vacas girrdas vienen las flacas, porque si tiene éxito será envidiado por unos e insultado por otros, y si fracasa la mayoría le girará la cara.

La suerte es un elemento del cual no se puede dudar la existencia. Donde y cuando hemos nacido es una cuestión de suerte. Pero sólo está ante que el trabajo en el diccionario. Hay que estar preparados para aprovechar la buena suerte. La capacidad de ver oportunidades donde otros vemos problemas es una de las suertes que se necesitan para ser empresario.

Si damos la vuelta al acrónimo Cs nos encontramos con el Sentido Común, el menos común de los sentidos; que nos dice que no es lo mimso una buena idea que un negocio, que no se ha de poner dinero bueno sobre dinero malo, que continuar es una opción no una obligación, que hemos de esperar lo mejor y prepararnos para lo peor, que cuando no podemos cambiar las cosas que suceden podemos decidir cómo reaccionamos, que tenemos dos orejas y una boca para escuchar el doble de lo que hablamos, que antes de actuar conviene consultar con la almohada … que si no fuese por los empresarios y empresarias la sociedad no progresaría, porque, a pesar de las manzanas podridas, sin empresarios no hay bienestar sostenible.

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