INDUSTRIAS PHANTOMAS (VIAempresa 15/10/21)

Manel es el nombre ficticio de un empresario que prefiere el anonimato. Tiene alrededor de setenta años y recibió hace muchos años un negocio de su padre que parecía que tenía poco futuro de crecimiento. Pero él supo ver una oportunidad imperceptible por los otros y ahora lidera su nicho de mercado por ante fuertes y conocidas multinacionales.

Igual que muchos fundadores, en Manel ha cambiado varias veces de equipo directivo a lo largo de su vida; no sabe si porque no estaban a la altura o porque él era demasiado exigente. Diseñó un proceso de formación de la siguiente generación, que esta siguió con éxito. Pero a la hora de coger responsabilidades directivas el resultado ha sido -según Manel-, a pesar de la buena voluntad de todo el mundo, un desastre.

Manel, que dice que ya se veía dedicándose a otras aficiones, y ha tenido que volver a coger las rentas del día a día del negocio. Los continuadores han dado un paso al lado en cuanto a la gestión diaria de la empresa y le han dejado todo el campo libre; continuarán en el gobierno y el día de mañana en la propiedad.

La situación a Manel no le preocupa mucho, puesto que ha corregido la marcha de la empresa. Lo ha hecho implementando un sistema por el control y la toma de decisiones en el que se reduce la dependencia de personas únicas, al incorporar además personas a la toma de decisiones. Con esto podrá reducir su presencia a unos días cada dos o tres meses. Dice que no tiene ganas ni necesidad de jubilarse, que se aburriría. No lo dice, pero quizás piensa que nadie lo hará mejor que él; y probablemente es verdad. Tiene planificado que el día que él falte la empresa se llevará por una alta dirección en la cual un grupo de personas pasarán cuentas a la propiedad.

Todos los que conocen a Manel coinciden en el hecho que es un emprendedor, que rompe moldes, con una energía que es difícil de igualar. Desborda entusiasmo, y se crece ante las dificultades. Manel cree que la suya no es una historia de familia empresaria para explicar como modelo. Esto encara no lo sabemos, porque «bien está lo que bien acaba». Pero como dijo la Duquesa a Alícia «todo tiene su moralidad, solo se tiene que encontrar».

Para encontrar los aprendizajes de este caso sería conveniente hablar con otros implicados, porque la realidad puede tener diferentes puntos de vista, igual que el 6 se convierte en un 9. Puede ser de esta forma podríamos obtener respuesta a preguntas cómo: ¿Se ha precipitado Manel volviendo? ¿Era realmente imprescindible o estamos ante el que Sonnenfeld denominó un predecesor «general», que igual que Mc Arthur a las Filipinas de la Segunda Guerra Mundial se va esperando volver como salvador?

¿Como es que de forma reiterada los altos directivos, se van o son despedidos? Dicen que una vez es un hecho, dos casualidad, tres acción enemiga. ¿Como fueron los procesos de selección? ¿Se ha analizado con objetividad las causas últimas de las salidas? Hay que recordar que detrás de las causas aparentes pueden haber unas diferentes, que los síntomas pueden engañar sobre el origen real de la cuestión.

La siguiente generación ha dejado el día a día del negocio. ¿Pero, cuál son sus planes real como futuros propietarios? ¿Como ligan con la planificación que está haciendo en Manel? ¿Querrán mantenerse exclusivamente en el gobierno? ¿Aceptarán o buscarán una oferta de compra? ¿Por qué? ¿Por qué no hacerlo ahora?

Manel ha conseguido el que muy pocos, levantar con su visión casi desde nada un envidiable negocio. Ahora le toca acabar de hacer el triple salto mortal levantando una estructura que pueda continuar el negocio sin él; sea en manso de la familia o no, porque ser empresa familiar es una opción, no una obligación; aunque la carga emocional de continuidad por el fundador puede ser muy alta, y para los continuadores también.

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