GURUS 2022 (DiffusionSport 3/1/22)

Las empresas, familiares y no, deben enfrentarse a los retos del 2022. Lo único que es seguro sobre el futuro es la incertidumbre. Es común en los mercados no reconocer grandes riesgos importantes hasta que ya es demasiado tarde. Los inversores pueden prestar más atención a minucias como el aumento de un par de puntos porcentuales en el tipo del impuesto de sociedades. Ya se ven muchas disrupciones y bien puede ocurrir que nos aguarden otras. Los responsables de las políticas no saben si la próxima crisis global importante será financiera, climática, informática, pandémica u otra cosa. Pero las políticas que elijan ahora tendrán consecuencias por muchas décadas.

Warren Buffet dijo en 2014 “Por supuesto que hay una guerra de clases. Pero la está librando mi clase, la de los ricos, y la estamos ganando”. Muchos trabajadores hoy se preguntan si sus empleos valen la pena. Los trabajadores han comenzado a exigir más y puede que esto por fin incline el equilibrio de poder en su dirección.

Cuando hay escasez, los precios tienden a subir mucho más de lo que lo hacen cuando hay exceso de oferta; por eso es muy probable que haya inflación. La inflación persistirá, y se empezarán a eliminar gradualmente políticas monetarias para empezar a normalizar los tipos de interés.

Los mercados podrán no ser capaces de dirigir los altos costes de endeudamiento. Los bancos centrales podrán meterse en una trampa de deuda. Esto produciría inflación endémica. El resultado más probable de una subida de los tipos de interés será aumentar el desempleo. Aumentar la disponibilidad de vacunas y garantizar acceso igualitario a los pobres puede hacer mucho más por aliviar las presiones inflacionarias que una subida de tipos de interés.

Al ir menguando los efectos de las medidas fiscales de la pandemia se debilitará el crecimiento. En 2021 las bolsas tocaron nuevos máximos debido a la política monetaria ultra flexible de la reserva federal, pero en 2022 podría ser más difícil.

La pandemia no ha terminado y la aversión al riesgo contendrá la demanda y aumentará los cuellos de botella de las cadenas de suministro. Tenemos que estar preparados para grandes cambios en las pautas de producción y consumo. Preocupa la pérdida de conocimiento práctico provocada por la deslocalización excesiva de procesos productivos. Hay que reevaluar las cadenas de suministro y la asignación de recursos actuales.

Las sequias ya suponen una subida de precios. Los agresivos intentos de descarbonizar la economía están provocando desinversiones en la capacidad de combustibles fósiles antes de que haya suficiente suministro de energía renovable. Está dinámica generará precios de energía más altos.

La continuidad del crecimiento en Europa será muy diferente de lo que imaginan los modelos actuales. Un modelo de emisión neta nula (objetivo 2050) plantea dudas muy importantes. ¿Será necesaria una caída del consumo privado? ¿De dónde saldrán los recursos para las inversiones necesarias?

Alemania se ajustará al gobierno de su nuevo canciller en más de 16 años. Eso no significa que la era de Ángela Merkel haya terminado. Alemania ansía el progreso y reconoce la necesidad de implementar reformas, pero rechaza los cambios audaces.

Hay riesgos geopolíticos en Ucrania (Rusia es cada vez más resiliente a las sanciones), en Irán (Israel bombardeando sus instalaciones nucleares) y en Taiwán.

Ahora quedarán más en evidencia los problemas existenciales de China. El endeudamiento excesivo, puesto en evidencia con la crisis de la inmobiliaria Evergrande. El descenso de la natalidad. El aumento del control a sector privado. China es hoy más desigual que varios países desarrollados occidentales. Importa más crudo que ningún otro país. Tiene problemas de seguridad alimentaria. Puede buscar mantener el control político mediante más vigilancia e intimidación, a medida que el descontento aumente. El fervor nacionalista hace creíble un ataque a Taiwán (Xi ha prometido no trasladar a la siguiente generación el reto de recuperarla).

¿Cómo reaccionará EEUU? La caótica salida de Afganistán pesa como una losa psicológica en la población i administración americanas. El partido republicano estadounidense vendió su alma a Donald Trump, abandonando su compromiso con la democracia; y Joe Biden no es tan fuerte como algunos esperaban. Una guerra fría entre China y EEUU es posible.

Este artículo es un extracto caótico del Suplemento Gurús 2022 del diario Expansión en el que han colaborado, entre otros, Josep E. Stiglitz. Nouriel Roubini. Chris Patten. Laurence Tubiana. Helmunt K Anheler.

El futuro es impredecible, por lo que conviene efectuar un análisis del impacto de los diferentes escenarios en nuestros negocios, y la probabilidad de los mismos. Y planificar y actuar en consecuencia. FELIZ 2022

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.