¿Euro ahorrado, euro ganado? (DiffusionSport 15/3/22)

Euro ahorrado, euro ganado” diría la actualización del viejo aforismo. Nos recuerda la necesidad de vigilar los gastos y de la justificación de todos ellos. Esto es, en principio, más fácil en las empresas familiares, ya que “el ojo del amo engorda el caballo”; pero el hecho de no tener que pasar cuentas frente a terceros puede relajar. Es más fácil confundir la caja personal y empresarial. El no tener que pasar cuentas es natural en el fundador, pero en las siguientes generaciones es muy probable que haya accionistas no implicados en el día a día, y con estos conviene pasar cuentas sin necesidad de que lo pidan; porque “la mujer del Cesar además de ser honrada ha de parecerlo”. Además, compartir información aumenta la implicación y confianza de los que no están en el día a día del negocio.

La mejor muestra de confianza en la familia empresaria es poner los libros de contabilidad (mayor, sumas y saldos, inventarios…) a disposición de los socios, enviándoselos para que puedan analizarlos con quien crean oportuno. Si tenemos dudas de su capacidad de sentido común, discreción y lealtad tal vez debamos plantearnos si queremos continuar teniéndolos como socios. Si es sólo porque prescindir de ellos nos costará dinero, más vale planteárselo cuando todo va bien; porque cuando vengan mal dadas pueden ser u peso uerto que hunda el barco.

Volviendo al tema inicial, se denomina “presupuesto base cero” al que se hace teniendo que justificar la necesidad individual de cada gasto. Es una buena práctica que solemos olvidar, acogiéndonos a la proyección presupuestaria en base al año anterior.

En ocasiones, el “euro ahorrado, euro ganado” puede llevar a aplazar a “calendas griegas” inversiones necesarias para mantener las capacidades de la empresa, o para adquirir las nuevas (porque el futuro será diferente del pasado). En más de una ocasión se niegan fondos para un proyecto de emprendimiento intra-empresa o intra-familia, que si bien puede tener alta probabilidad de fracaso talvez también la tiene de beneficios. Se ha se apoyar, de forma controlada, el romper con la tradición, el abandonar el “aui se ha hecho siempre así”.

Gastar en investigación de mercados, diseño de producto, formación, consultoría de negocio o de familia empresaria, puede ser como la publicidad: “la mitad es dinero tirado, el problema es que no se puede saber que mitad es”.

Es importante recordar la parábola de los talentos (Mateo 25,14-30) en la que se nos recuerda que el que no arriesga sacando el máximo de los recursos, el que procura conservar a ultranza, lo perderá todo. En ocasiones conviene pensar que “euro gastado, euro multiplicado”.

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