DIAGNÓSTICO (VIAempresa 22/7/22)

Al igual que hay que tomar decisiones operativas del negocio adecuadas, la familia empresaria debe ser capaz de analizar su empresa y familia para identificar sus fortalezas y áreas de mejora. El diagnóstico ayuda a localizar a los demonios, y a comprobar que se han erradicado.
Los empresarios son gente de acción, y pueden creer que conocen la empresa, el sector y la familia mejor que nadie. Muchas veces un esfuerzo e intuición inigualables les ha hecho llegar hasta donde están. Al igual que los médicos y los bomberos, los empresarios en una situación de crisis han de actuar con rapidez y acierto; pero las presiones, en términos de temporalidad, no suelen ser las mismas. Hay que evitar las actuaciones de bombero-pirómano. Hay que reflexionar antes de actuar, sin caer en la “parálisis por análisis”. Los médicos juegan con vidas humanas, en ocasiones con decisiones del tipo de “a vida o muerte”. Las familias empresarias no tanto, pero pueden aprender mucho en cuanto a protocolos de actuación, sin perder necesariamente la intuición para aprovechar las oportunidades en un futuro disruptivo.

A las familias empresarias les conviene someterse a un chequeo periódico de sus fortalezas y áreas de mejoras. Es muy tentador evitar un análisis que puede llevar a tomar decisiones que nos enemisten con seres queridos. O una vez hecho el análisis no afrontar la cuestión. Es posible sobrevivir de esta forma a corto e incluso medio plazo; pero a largo plazo es muy difícil. Y la vocación de la familia empresaria es a largo plazo.

El diagnóstico sirve para conocer, evaluar y analizar todo lo que afecta a la empresa y a la familia propietaria. Es bueno efectuar el chequeo cuando las cosas van aparentemente bien, para adelantarnos al futuro sin presiones temporales o de otro tipo. El diagnóstico a lo mejor sólo indica síntomas, hay que detectar las causas últimas; y, en su caso, actuar sobre ellas. Ha de llevar a establecer un plan de trabajo en función de unos objetivos estratégicos de la familia empresaria. Ha de ayudarnos a establecer el puerto de partida (donde estamos) y el de llegada (donde queremos ir), a saber cuáles son las fortalezas y las áreas de mejora; a saber en qué tentaciones hemos caído y cuales debemos evitar.

Ilustración y texto extraídos del libro Empresa Familiar con Humor, editorial Profit, de JL Martin y Jordi Tarragona. Derechos de autor cedidos a Manos Unidas.

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