Uriach, la familia 5G de la biodramina (Viaempresa 15/7/20)

Joan Uriach i Feliu (1824) era el segundo hijo de un molinero de Sant Andreu de Palomar. Cómo que no era el heredero, en 1838 entró a trabajar con el droguero Rafael Vilaclara Euras en el nº6 del Paseo del Born de Barcelona, dormía en el azulejo, «en invierno debajo y en verano encima». Alquiló y después compró el negocio porque el único hijo vivo del propietario no lo quería seguir. Se casó con Josefa Uriach Vallès, una prima suya, con dispensa eclesiástica, con la que tuvo once hijos de los que sólo cuatro llegaron a edad adulta. Era un hombre de ideas fijas y claras, intuyó que el negocio iría hacia la farmacia y en 1864 se asoció con el farmacéutico Joaquim Alomar fundando el que sería el segundo laboratorio farmacéutico más antiguo de Europa, después de Merk. Se trasladaron al Palacete Dalmases, de la calle Montcada nº20. En 1889 en un incendio murieron dos trabajadores.
El heredero, Joaquim Uriach i Uriach, siguió los pasos del padre como droguero y decía: «en el trabajo se tiene que venir comido, cagado y meado». El segundo y el tercero, Francesc y Trinidad, fueron farmacéuticos. La hermana quedó apartada de los negocios. Francesc dirigió el laboratorio, y el pequeño era muy buen comercial y ayudó a obtener cerca de cien representaciones. Las instalaciones se quedaron pequeñas y se trasladaron a la calle Bruch 49. Los hermanos trabajaban muy juntos, pero también se divertían. Durante la primera Guerra Mundial ganaron mucho dinero. En 8 de marzo de 1891 se constituyó J.Uriach y Cía. En 1925 se convirtió en SA, después de la muerte de Joaquim Alomar.
La tercera generación tuvo muy mala suerte; la guerra civil provocó una diáspora. La Generalitat colectivizó la empresa en diciembre de 1936, con una tesorería de dos millones de pesetas. Las obreras escogieron como director al heredero Joan Uriach i Tey. El abuelo Quim se volvió muy pesimista y no quería salir del negocio de la droguería, pero su primogénito tenía claro que había que hacer unos laboratorios más importantes, porque los representantes que tenían querían establecerse directamente. Animaron a la siguiente generación a abrirse. La cuarta generación tuvo claro que el futuro estaba en el turismo y cómo las carreteras eran muy malas había que apostar por anti-mareos en lugar de por laxantes, así apareció la Biodramina (1952), que llegó a suponer más del 50% de las ventas.

Memorias del Doctor Biodramina
Cuando su hijo Joan Uriach i Marsal (1929) se incorporó al negocio familiar en 1955 se dio cuenta que no estaban suficientemente preparados, «entonces no existían las escuelas donde te enseñan a ser empresario», asegura. «Eran ocho Uriach dentro de la empresa y todo el mundo mandaba. Decidí que tenía que comprar acciones, porque conoces lo que compras mucho mejor que si compras otra empresa. Seguir la ley sálica (las hijas no reciben negocio) y no dejé entrar a los añadidos ayudó a mantener el patrimonio. En 1974 entramos en Brasil, donde se ganaban muchísimo dinero (que después se comerían las devaluaciones), un primo dijo que veía mucho futuro y propuso que le comprara su 25%. Lo pude comprar con mis ahorros, porque -desde el fundador- los Uriach hemos sido siempre muy ahorradores. Al resto les tuve que ofrecer mucho dinero que no tenía, por lo que tuve que pedir plazo de pago largo. Me dije: tienes que repetir los aciertos pero no los errores; muchos negocios desaparecen porque no se organizan, todo son accionistas gritando.»
En una empresa familiar se pueden tener relaciones mejores o peores, pero uno no se puede pelear. Se tiene que dar ejemplo. Se tiene que ser flexible para adaptarse a los cambios, se tienen que tener las ideas claras y saber transmitirlas, creando ilusión y unión, sudando la camiseta. Hay que rodearse de un buen equipo. Otro valor muy importante es el de la sobriedad, como Amancio Ortega. Si te asocias tiene que ser con una buena empresa equivalente más o menos a la tuya. Me gusta que las empresas tengan cara, ojos y oídos; esto no pasa en las multinacionales».
Estuvo en la junta del Barça, el Círculo de Economía y el Liceo. Es premio extraordinario de carrera y doctor en farmacia y fue el refundador de Laboratorios Uriach. Quién quiera saber más de su historia puede leer su autobiografía Memorias del Dr Biodramina, en la que lleva a cabo la recomendación de su abuelo de dejar la historia escrita. Se ha declarado partidario de «trabajar a la catalana: no estirar más el brazo que la manga; ser muy serio con la palabra, que tiene que ser sagrada; salir adelante y no desfallecer nunca, la vida de la empresa es como la de las personas con momento buenos y malos; y finalmente saber evolucionar. Para él, el trabajo ha sido más un hobby que una carga. Con una capacidad para hacer ocho cosas a la vez. Josep Pla lo calificó en una dedicatoria como «persona de gran curiosidad y generosidad».

Con 91 años todavía visita su despacho, si bien apartado de la dirección y gobierno; y es que quizás aunque se tengan otras muchas aficiones puede costar para un empresario alejarse de una de sus hijas más estimadas.

Entre Consejos
«Al comprar el padre las participaciones se rodeó de un consejo asesor, que le ayudara a tomar decisiones. Facilitó hacer el relevo generacional con tiempo, dejando espacio y responsabilidad a la siguiente generación; dando un paso atrás con generosidad y confianza», dice su hijo Joaquim. La experiencia previa del consejo asesor sirvió de mucho, para coger el hábito de informar y compartir temas estratégicos; y para formar a los continuadores, que asistían de oyentes.

El perfil de los asesores era muy bueno: Francesc Granell, que aportaba una visión europea, Antoni Negre, relacionado con la Cámara de Comercio, y Antonio Barrera de Irimo, expresidente de telefónica, ministro de hacienda con Carrero Blanco y exvicepresident con Arias Navarro. El mismo consejo asesor dijo en 1999 que tocaba convertirse en consejo de administración.
Respecto a los sobrevenidos, los Uriach añadidos son conscientes de la importancia de la formación y transmisión de valores a la siguiente generación, pero «comen totalmente aparte». Sólo se les invita a actas sociales de la empresa que son relevantes, como inauguraciones y aniversarios. El objetivo es la cohesión de los de sangre, la vida de pareja hoy en día es muy voluble.

La familia empresaria Uriach, junto con otras como Esteve, Gallardo (Almirall), Grego (Letti) y Reig Jofre, entre otros, forman un clúster. En el caso de los Uriach, cada generación ha hecho una importante evolución en el modelo de negocio: la primera droguería, la segunda farmacia industrial, la tercera laboratorio y licencias, la cuarta investigación (I+D); y la quinta ha decidido centrarse en los productos de Health Care (OTC). En 2006 se dieron cuenta de que el mundo de las recetas médicas estaba cambiando, puesto que todos los gobiernos europeos querían reducir gasto sanitario, y la investigación cada vez era más cara, a largo plazo y arriesgada. Los OTC son productos de autoconsumo y precio libre.

A la próxima entrega de esta alcurnia veremos la quinta generación de esta familia empresaria, que utiliza su apellido como acrónimo de los valores que le guían: Unidad, Resonancia, Ilusión, Ambición, Confianza e Historia

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *