TANTAS CABEZAS, TANTOS SOMBREROS (Empresarial Girona 26/4/21)

“Tantas cabezas, tantos sombreros” se refiere al hecho de que pueda haber tantas opiniones como personas. Relacionado con ella tenemos el dicho de “para gustos colores”. Esta combinación de refranes me lleva a los “seis sombreros para pensar” de Eduardo de Bono. El creador del pensamiento lateral recomienda pensar utilizando las seis formas de pensar, que representa con sus respectivos colores. El blanco, que representa la objetividad y neutralidad; la información. El rojo, que se refiere a los sentimientos, sin necesidad de justificarlos. El negro, corresponde a la precaución de pensar en que podría pasar si alguna cosa va mal. El amarillo, que busca lo positivo. El verde de la creatividad. El azul del control de los tiempos, prioridades y procedimientos.
Es importante evitar la toma de decisiones en situaciones de pensamiento único. La presencia de diferentes personas no es garantía suficiente, ya que podemos estar frente a “si señores”. Esta es una situación muy posible en el cao del fundador de una empresa familiar, al ser una persona de fuerte voluntad que ha alcanzado el éxito.
En las empresas familiares es importante tener en cuenta los diferentes puntos de vista, porque una misma realidad puede ser un 6 o un 9 según la perspectiva. La empresa familiar es una realidad formada por tres círculos: empresa, propiedad y familia; que con sus respectivas intersecciones forman siete subconjuntos. Entre ellos quiero destacar el de los familiares accionistas que trabajan en el negocio, y el de los familiares accionistas que ni trabajan en el negocio. Con mucha facilidad se levanta un muro entre los dos; y los primeros consideran que “ellos se están dejando la piel en beneficio de los demás”, a los que ven como “aves de rapiña sólo interesadas en detraer recursos de la empresa”. Y estos sentimientos son como un cáncer que se extiende, a veces propiciado por algún añadido que sin voto en el consejo tiene peso. Para combatirlo lo mejor es una comunicación empática, en la que cada cabeza es capaz de ponerse el sombrero y los zapatos del otro para comprender su punto de vista.
Para finalizar esta reflexión sobre los sombreros y la empresa familiar, recordad que esta es un oxímoron (realidad contradictoria), ya que la empresa persigue la creación de riqueza y la familia la felicidad, la primera se rige por la meritocracia y la segunda por el amor. Se ha de saber en cada momento y lugar que sombrero se está llevando.

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