SOCIOS CHAMPIÑÓN EN LA EMPRESA FAMILIAR (Expansión 16/03/20)

Los champiñones (agrarius bisporus) son unos hongos comestibles, que se cultivan a oscuras. La primera persona a la que oí hablar de “socios champiñón” fue al eminente profesor Josep Tapies, de la cátedra de empresa familiar del IESE, refiriéndose a aquellos socios de una empresa familiar a los que se mantiene a oscuras, sin darles información, alimentándolos con algún dividendo de cuando en cuando. Igual que las ventas son la hierba que todo lo tapa en la empresa, los dividendos son el bálsamo que compra la paz familiar.
Tratar a los socios como champiñones alimenta al demonio de la desafección, uno de los que a menudo ataca a las familias empresarias, sobre todo a los integrantes que no trabajan en la empresa; y especialmente a las nuevas generaciones, que talvez están más alejadas de la lucha por la supervivencia. Tener socios champiñón es muy cómodo para los que dirigen o gobiernan la empresa; porque no se les ha de dar explicaciones y no molestan con preguntas. Es muy fácil pensar que “no les interesa, prefieren no saber, o no las entenderán”.
Pero antes o después la familia empresaria deberá hacer frente a alguna crisis, bien sea de negocio o familiar, coyuntural o estructural; y entonces los socios champiñón pueden explotar. Según la ley de Murphy lo harán en el peor momento posible. Y des bueno recordar que las bombas nucleares cuando explotan tienen precisamente forma de champiñón.
Los socios de una empresa familiar no son como los de una cotizada. Estos pueden ser simples inversores financieros a corto plazo, y salir fácilmente del accionariado. Los de una empresa familiar no cotizada tienen más difícil realizar su participación, por eso no pueden ser champiñones, sino que han de ser socios activos, profesionales y responsables. Esto quiere decir con interés para entender y seguir la empresa. No sólo tiene el derecho, sino la obligación; ya que la propiedad es lo único que no se puede subcontratar de la empresa familiar. El personal de línea, de dirección e incluso el de gobierno se pueden subcontratar; pero la propiedad no: o se es propietario o no.
No se ha de confundir ser accionista activo, profesional y responsable con entrar en el día a día del negocio. La función del accionista está en la Junta General, y el día a día es responsabilidad de la dirección. Los accionistas de Vueling no tienen, por el hecho de serlo, derecho a pilotar sus aviones.

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