A principios de 2022 me reuní por separado con Miquel Agustí Torres Riera (1941) y con su hijo Miquel Torres Maczassek (1974) para conocer de primera mano la historia y el futuro de su empresa familiar. En aquel momento el padre era el presidente y el hijo el director general desde 2012.
Miquel Agustí me dijo respecto a su marcha de la empresa en 1981 que «el año sabático pasa mucho a las familias por discusiones; llegó un punto en el cual decidimos que lo mejor era marchar». Al volver se había nombrado un nuevo director general, que estuvo hasta la muerte del padre. Tenía claro que tenía que tener paciencia, “más que imponer nada, tenía que esperar que el padre entendiera; a veces me costaba mucho».
El hijo dijo “»No es tan fácil el cambio generacional cuando el predecesor ha estado toda la vida tomando las decisiones; pero mi padre por la experiencia con el abuelo ha sido más inteligente y dejado que yo empezara a llevar más departamentos; combinamos la experiencia y las ganas de cambiar. Intentamos no pisarnos demasiado; cuando pide información a los directivos procura no darles instrucciones. Se aguanta y espera a la reunión semanal que tenemos. Y saca un montón de papelitos. Es muy importante que se sepa que hay unidad de dirección”.
En octubre del 2023 se anunció que el octogenario padre asumía la dirección general, mientras se buscaba un externo para sustituir en el hijo que iniciaba un proceso de formación para lograr la presidencia pasado el otoño del 2024.
En octubre de 2024 fue noticia que el hijo aparecía como administrador único de una empresa textil “proyecto personal de su mujer”. En diciembre el padre dijo a Trinidad Gilbert (Diario Ara) respecto a su jubilación “decía este año, pero será a principios del próximo, porque tengo citas ineludibles. De lo que no puedo cesar es del consejo de administración ni del consejo de familia. Mi hijo Miquel, durante todo este año que no ha estado a la empresa, se ha avanzado a la historia. Me ha hecho entender que teníamos que dar un paso adelante”. A la pregunta de si el hijo volvería como director general respondió “yo no he dicho esto. El año que yo pasé lejos de la empresa familiar, el 1982, volví con nuevas ideas, como la de las variedades ancestrales. Marché porque tenía diferencias con mi padre, y él y yo también hemos tenido como buen padre e hijo que somos. El año que mi hijo Miquel ha estado fuera de la empresa, lo ha llevado también a pensar en nuevas ideas, que justo la próxima semana me expondrá. Me dirá como tenemos que afrontar el futuro porque no nos pase como a la Ford, y pensaremos en un proyecto paralelo a Torres”.
Este mes de junio Miquel Agustí ha dicho respecto a retirarse que “bien, es un proceso progresivo. Ahora vengo a trabajar por la mañana y las tardes acostumbro a estar en casa. Tengo tres hijos, Anna, Mireia y Miquel. En estos momentos, Mireia está asumiendo más responsabilidades en la compañía. Con Miquel continuamos hablando cada día y viendo la manera que se reincorpore después del periodo que ha pasado fuera. Anna es doctora, no está implicada en el negocio, pero forma parte del consejo familiar. Familia Torres, continuaremos como empresa familiar sí Dios quiere.”
La semana pasada se ha comunicado que el nuevo director general será a partir del 1 de septiembre Fabrica Ducceschi; reportando al consejo de administración (sin formar parte del mismo) presidiendo por Miquel Agustí (83).
Este relato plantea cuestiones como: ¿estamos ante un monarca que se resiste a dejar el poder? ¿se estaba aplicando la ley sálica en favor del benjamín? ¿Hacía falta un año de formación por el cargo de presidente del consejo?
Todo esto nos recuerda que el relevo generacional a la empresa familiar puede no ser una cosa sencilla. Conviene diferenciar entre relevo a la propiedad, en el gobierno y a la dirección, Puede hacer falta flexibilidad porque los acontecimientos quizás no son los inicialmente previstos. No es un tema meramente funcional, también están presentes las emociones. El respecto a la generación anterior tiene que luchar con la necesidad de autoafirmación. Los años “sabáticos” pueden abrir la mente y aclarar las cosas.



