PAISES SUICIDAS (Expansion 12/7/18)

Publicado Expansión 12/7/18

Hay países que se suicidan sin darse cuenta.
Argentina en el inicio de la Primera Guerra Mundial tenía una renta mercapita similar a los EEUU, y el sueldo medio era un 80% superior al de París; hoy es el 59 y la mitad que Francia. En los años 30 impuso el intervencionismo económico y la autoarquía. Perón instauro un modelo socialista inspirado en el italiano de los años 30, que prácticamente ha continuado hasta el final de los gobiernos del matrimonio Kirchner. Hoy es el país 113 en facilidad para hacer negocios, entre los 10 peores en respeto a la propiedad privada.
Venezuela en los años 60 era tan rica como Noruega. En su subsuelo hay la mayor reserva de petróleo del planeta, suficiente para satisfacer la demanda de los EEUU durante los próximos 70 años. Pero la gente ha de luchar en los supermercados pata obtener comida, y no hay medicamentos; es el campeón mundial de inflación. Hoy los noruegos tienen un PIB seis veces más grande; decidieron crear un fondo con los excedentes d ele renta petrolífera para hacer frente a las bajadas de un mercado volátil, y han invertido diversificando. Los venezolanos permitieron que el estado se convirtiese en agente económico fundamental, destruyendo la economía privada llegando a la confiscación y el acoso.
La existencia de la Unión Europea, y nuestra pertenencia a la misma, limita las posibles actuaciones suicidas de nuestros gobernantes. Ahora estamos dentro de los 100 días de gracias que se merece todo nuevo gobierno, tanto autonómico como central. A principios de junio se consolido un nuevo reparto de cartas, y hemos de desear que haya sido para bien; que todo el mundo actúe dentro del respeto a la letra y al espíritu de la ley, y recordando cual es el apoyo parlamentario y ciudadano que tiene.
Hace falta que superemos la etapa de corrupción que ha afectado a todos los partidos políticos que han tocado poder, y de disputas territoriales, si queremos sacar todo el potencial a nuestra economía en bien del estado de bienestar. Hace falta que nos centremos en los problemas del día a día de los ciudadanos, que los asuntos económicos y empresariales vuelvan a la cabeza de la lista de prioridades de nuestros gobernantes. Conviene crear un clima en el que vuelvan las empresas que han trasladado su sede fuera de Catalunya por causa de la incertidumbre política, y los catalanes que lo han hecho -que los hay-.
Con los países suicidas pasa aquello de que “entre todos lo mataron y el sólo se murió”. Siempre es más fácil ver las cosas a agua pasada, y también es más fácil ver la paja en el ojo ajeno que la viga en el propio, y pensar que a nosotros esto del suicidio como país no nos pasará.

 

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