Los Raventós I: todo tiene un precio en Codorniu? (Viaempresa 20/02/20)

El mundo del vino y el cava forman parte de nuestra cultura. Su origen según los griegos era debido al dios Dionís (Baco para los romanos). De hecho, hay constatación arqueológica de su existencia en 6000 aC en Georgia. Es el protagonista del primer milagro de Jesucristo, a petición de su madre en las bodas de Cana. Forman parte de nuestro día a día, con su presencia en celebraciones de todo tipo. Es motivo de expectativas como los anuncios del cava por Navidad. Han sido también protagonistas de famosos seriales televisivos como Falcon Crest.

El 50% de las 10 empresas más antiguas de España pertenece al sector. Su longevidad se debe a su habilidad para gestionar las particularidades de la empresa familiar? O a las características especiales del negocio vitivinícola? Su activo base: «la tierra» es tan segura que no admite ni su amortización, y no pierde valor contable siempre y cuando no haya un terremoto. Los productos finales están sujetos a las modas, como pueden ser la de los alcoholes blancos en lugar del brandi, pero es atemporal en su base. Es un producto que viaja bien; los fenicios, y todavía más para los romanos que ya comerciaban con ellos. Es un producto que comparativamente tiene una conservación fácil, y que incluso puede ganar valor con los años.

Repasamos algunos hechos de la historia de la familia empresaria que ha sido la más antigua de Catalunya y España y la número 17 del mundo: la familia empresaria Raventós. Hay documentación del 1551 que da fe de la actividad vitivinícola de Jaume Codorniu. Miquel Raventós se casa en 1659 con la pubilla Anna Codorniu. Después de un viaje a La Champagne, Josep Raventós elabora en 1872 las primeras botellas de vino espumoso de nuestro país. Al morir, su hijo Manel se hace cargo del negocio con sólo 23 años. Encargó unas cavas de 30 kilómetros a un arquitecto discípulo de Gaudí, e hizo concursos de carteles modernistas. Compró 2.000 hectáreas de desierto que era el castillo de Raimat (Lleida), que dividió entre sus seis hijos para que cultivaran todo aquello que quisieran. Mar Raventós se incorpora en 1977 con 24 años a la empresa familiar, después de haber estudiado económicas y filosofía. Josep Maria Raventós Negra abandona el grupo el 1982, por desavinencias con la gestión, creando Raventós y Blanco, mantiene la propiedad de la finca de 100 hectáreas original desde 1497. Mar Raventós es llamada presidenta el 1998 y el 1999 se hace el primer protocolo familiar que se reforma el 2011.

26/1/17: El 20% de los accionistas votan en la Junta General contra la gestión del consejo.

28/2/18: se anuncia que Xavier Pagès Raventós (consejero delegado) sustituirá a Mar Raventós Chalbaud en la presidencia a finales de año.

9/4/18: Un mes después de que Henkell compre el 51% de Freixenet («cuando veas las barbas de tu vecino afeitar, pon las tuyas a remojar»), con una facturación de 500 millones de euros y una valoración de 440 millones de euros, Codorniu (Unideco SA, sociedad hòlding con diez filiales) busca un socio minoritario para dar salida a parte de la familia. El fondo de capital riesgo americano Carlyle se acerca a un sector de los Raventós. Ya hacía 10 años que Ramon Raventós Basagoiti y su rama familiar intentaba modificar la estrategia, y promover así la salida a bolsa. En 2006 se inició un nuevo grupo comprando Parxet y Mont Ferrant, sin dejar de ser accionista. El consejo descartó vender la mayoría, a la que está condicionada la oferta. Las ventas sólo han crecido de 211 a 236 millones de euros, con un 41% de exportación, en 14 años y el dividendo ha bajado. En el ejercicio cerrado el junio de 2017 el Ebitda era de 16 millones de euros y el resultado operativo de 2 millones de euros. La previsión de cara al 2018 era de un Ebitda de 28 millones de euros y un resultado limpio de 11 millones de euros, después de un plan de reestructuración con reducción de marca blanca y de 71 trabajadores, dejando la plantilla en poco más de 700. Codorniu podría valorarse alrededor de los 225 millones de euros. La situación de endeudamiento de 90 millones de euros descarta una compra por autocartera y a la vez, la empresa busca un director general externo y consejeros independientes.

20/4/18: Codorniu contrata AZ Capital para analizar la oferta y busca un socio financiero.

25/5/18: Carlyle sube la valoración a 270 millones de euros.

28/6/18: Carlyle valora Codorniu en 390 millones de euros (300 + 90 de deuda).

31/10/18: Carlyle compra el 68%, todas las ramas familiares venden, aunque sea de forma parcial. La cifra de accionistas familiares pasa de 216 a 150.

1/12/18: Ramon Raventós Basagoiti es nombrado nuevo director general. Nunca había trabajado en la empresa. El consejo pasará a estar formado por siete integrantes, de los cuales tres son de la familia. Se nombra un comité familiar de seguimiento del cumplimiento de los acuerdos, sobre todo de la compra de uva a los familiares que continúan siendo propietarios de 1.500 hectáreas. El equipo directivo pasará de nuevo a cuatro integrantes. AZ Capital quiere cobrar 2,4 millones de euros por sus gestiones, en función del aumento de la oferta final respecto a la inicial.

Cómo es posible que una empresa deje de ser familiar a la 18a generación? Es que la 15a generación formada por 30 miembros no se han preocupado de los temas de la familia empresaria? Parece que este no es el motivo, puesto que una de las primeras cosas que hizo Mar Raventós como presidenta (1988) fue el protocolo familiar (1999), y siempre prestó una gran atención a la familia empresaria así como una gran orientación por la continuidad, la transmisión de valores y el orgullo de pertenencia. Se rodeó de asesores de las mejores escuelas de negocios y era consciente de la responsabilidad ante los socios, que «tienen que comer» y «quieren rendir cuentas».

Repasamos algunas de las afirmaciones públicas de la presidenta de la empresa familiar. «Hace falta mucha transparencia y fomentar el orgullo de pertenencia. Un problema de los accionistas es un problema para la empresa. Todos hemos visto a muchas empresas familiares que se han ido al garete por un tema interno, por eso se tienen que marcar reglas, y ser muy firme con la estrategia; los accionistas no deciden, pero si son familia hablan. A diferencia de otras empresas familiares, nuestros accionistas son libres de irse cuando quieran. Cuando los accionistas llegan a casa, hablan, y también tenemos que tener en cuenta todo su entorno; por eso incluimos a maridos y mujeres dentro del árbol genealógico. Los jóvenes también se tienen en cuenta, la 17a generación representa más del 50% de los miembros de la familia. Cada generación piensa diferente, muchos jóvenes son partidarios de la entrada de private equity. Salir a bolsa es bueno para la liquidez, pero nos falta tamaño. Es importante qué valor damos a las acciones para evitar la tentación de las multinacionales, valor por facturación y sobre todo por beneficios. Hay que estar abiertos a todo aquello que venga. Hay que facilitar la salida a los descontentos, «al enemigo que se va, puente de plata»; cuando se establece un mecanismo de salida disminuye la presión para poderlo hacer».

En la próxima entrega haremos algunas reflexiones sobre el caso de la familia empresaria Raventós, que aparentemente tenía los deberes muy hechos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *