LA PUNTILLA (Diffusión Sport 28/5/20)

En estos momentos de crisis causada por covid-19 los empresarios han de demostrar más que nunca su liderazgo, su visión de futuro, su capacidad de tomar decisiones acertadas. Las historias de superación y los libros de autoayuda son referentes muy utilizados. Hemos de ser positivos, pero también realistas.
Para muchas empresas, después de superar la gran recesión y estar haciendo frente a disrupciones como la del mundo digital, covid-19 es la puntilla. La puntilla es, además de un encaje que se pone como adorno en algunas prendas, el puñal corto con en el que en la corrida se remata al toro después de la estocada.
Que muera una empresa siempre causa tristeza, y si el que ha de tomar la decisión es el fundador o continuador familiar, la carga emocional puede ser muy fuerte. El miedo a las consecuencias puede llevar a esconder la cabeza. Casi siempre se decide tarde cerrar. La esperanza es lo último que se pierde y podemos esperar un milagro, peor los milagros los hacen en Lourdes, y no siempre. El corazón puede llevar a tomar decisiones erróneas; es necesario que tengamos en cuenta que nos dice la razón.
No se ha de poner dinero bueno sobre negocio malo. ¿Cuál será la nueva normalidad? ¿Nuestro modelo de negocio tiene futuro? ¿podemos reformularlo? ¿Tenemos recursos para hacerlo con éxito? En caso afirmativo, ¡adelante!, pero delimitando los nuevos riesgos que se está dispuesto a asumir. En caso negativo se ha de efectuar un plan de cierre, que no es inmediato ni gratuito (¡hasta para cerrar hace falta dinero!); en el que escoger asesoramiento adecuado puede ser esencial para limitar los daños y responsabilidades. La tendencia inicial puede ser los profesionales de confianza habituales, pero en función de la dimensión puede ser más recomendable un despacho multidisciplinar, ya que puede haber temas laborales, mercantiles y fiscales entremezclados. El médico de cabecera no siempre es el más adecuado para una operación a corazón abierto; si bien es cierto que nos puede ayudar a excoger especialista y acompañarnos en la toma de decisiones.
Uno de los objetivos del cierre ha de ser generar la máxima caja neta disponible, es decir, después de hacer frente a las obligaciones. Es esta caja la que nos permitirá iniciar, si es el caso, nuevos proyectos. Talvez pueda hacerse venta de unidades productivas y hacer que el negocio continúe de alguna forma y se salven puestos de trabajo.
Si no hay bienes en la empresa suficientes para hacer frente a todas las obligaciones la ley prevé el mecanismo concursal, que si es voluntario facilita limitar la responsabilidad personal de los administradores. Se ha de des-estigmatizar el hecho de presentar concurso de acreedores.
En el proceso de cierre la actitud es un elemento esencial. Cuando no podemos evitar lo que pasa podemos decidir cómo reaccionamos. Todos estamos de paso, y las empresas también. Lo importante no es como caes, sino como te levantas. Hay que hacerlo con espíritu positivo, duispuestos a hacer frente a los nuevos retos que nos presente el futuro.

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