LA EMPRESA FAMILIAR AMPLIFICA LOS SENTIMIENTOS (Diari d’Andorra 9/1/20)

Las personas tenemos sentimientos, y esos están siempre presentes incluso cuando racionalizamos. Los sentimientos son importantes en todas las relaciones humanas, y en las familiares aún más. En la empresa familiar los sentimientos pueden venir desde la infancia, en la que competimos por la atención de los padres, e incluso de generaciones anteriores. Y la empresa amplifica los sentimientos. Si es para bien mejor, pero si es para mal peor. No hay piña más fuerte que unos hermanos unidos de verdad, ni lucha más sangrante que la fratricida. Dicen que “la confianza da asco”, y es que en la familia se puede perdonar lo que no se haría fuera de una relación familiar; y por otra parte las heridas pueden hacer más daño.
Las relaciones entre familiares en la empresa muchas veces no son jerárquicas; los hijos no tratan al padre como jefe empresarial; ni el padre a los hijos como a los otros empleados, bien sea por exceso o por defecto. Y es que los sentimientos son inseparables de la actuación. Lo importante es saberlo y gestionarlo.
Muchos empleados familiares son conscientes de que con su actuación, activa o pasiva, están transmitiendo valores, y aplican el principio de “predicar con el ejemplo”. Pero a veces, a causa de los sentimientos, se tolera de empleados familiares un comportamiento que en otras personas sería causa de despido inmediato. Pueden ser temas menores como horario o puntualidad, o más importantes en tanto en cuanto afectan al rendimiento. Como casi siempre, cuanto más se tarda en actuar más difícil puede ser corregir el comportamiento. Las llamadas de atención entre familiares pueden desencadenar respuestas que no serían las mismas entre no familiares. Quien ha de actuar es quien tiene el liderazgo de la empresa familiar.
Unas preguntas interesantes que han de hacerse los responsables de la empresa son ¿tolerarías este comportamiento si no fuesen familiares? y ¿contratarías al hijo, hermano, cuñado… hoy si no fuesen familiares? Si alguna de las respuestas es “no”, la siguiente pregunta es ¿y que piensas hacer al respecto?
Si una persona del trabajo te cae mal, puede ser soportable en tanto y cuanto solo la has de aguantar 40 horas a la semana. Incluso se puede dar el caso de que encuentres soporte familiar amplio respecto a ello. Pero si es entre familiares la relación continua después del trabajo, talvez los fines de semana o incluso durante las vacaciones. Y además puede resultar que parte de la familia no te apoya, sino que te dice cosas como que tengas paciencia.
La comunicación de sentimientos entre empresa y familia es bidireccional. Es decir, tanto se trasladas de la familia a la empresa como de ésta a aquella.
Hay técnicas para reducir los conflictos como puede ser trabajar en áreas de poca relación; pero esto puede llevar a la creación de reinos de taifas, evitando el planteamiento de cuestiones estratégicas que necesiten de acuerdos a largo plazo.
También hay técnicas para reducir su intensidad, como “inspirar contando a siete y expirar contando a catorce, todo ello por la nariz” para evitar actuar en caliente.
Las discusiones públicas entre familiares pueden tener importante repercusión en la moral de la empresa. Puede ser conveniente establecer normas de comportamiento por escrito. Una es que no se tendrán discusiones públicas, es decir que la ropa sucia se lava en casa”.

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