HABLAR Y PLANIFICAR (Empresarial Girona 31/7/21)

Dar consejos es muy peligroso, porque “quien tiene boca se equivoca” y “por la boca muere el pez”. Los dos principales que doy a mis familias empresarias clientes son como una poción curalotodo: que hable y que planifiques. Hoy nos centraremos en el primero de ellos.

Hablar quiere decir esencialmente escuchar, porque por algún motivo tenemos dos orejas y una sola boca: para escuchar el doble de lo que hablamos. Escuchar ha de ser con actitud empática, para tratar de entender el punto de vista de los demás. Para esto ayuda aplazar los juicios hasta entender la posición, los intereses y sentimientos de la otra parte. Es de gran ayuda ser capaz de hacer preguntas humildes y abiertas. Entender no quiere decir necesariamente estar de acuerdo.

En la empresa familiar hay diferentes ámbitos de comunicación: la familia, la propiedad,el gobierno y la empresa. Hay que hablar en cada uno de ellos y entre ellos, evitando levantar muros; el peor es entre los que trabajan y no en la empresa. En cada uno de los ámbitos se han de establecer los fórum y normas de comunicación oportunas, y determinar de que temas se habla y con que objetivo: informar, consultar, decidir.

Algunas familias empresarias hablan mucho y de todo menos del negocio. Puede haber miedo a abrir conflictos, puede haber excesivo respeto a la autoridad. Los conflictos a veces son inevitables e incluso pueden ser positivos (sin conflicto no hay progreso); lo que se trata es de controlar el momento en que surgen, su duración e intensidad. Hablar es la mejor forma de hacerles frente de forma constructiva. “Hablando se entiende la gente…. de buena voluntad”.

En más de una ocasión me he encontrado con que mi función con las familias empresarias ha sido realmente la de facilitar e hablar, controlando la carga emocional de las conversaciones, ayudando a hacer que las cuestiones se traten de la forma más racional y objetiva posible. Se trata de hacer de comadrona para ayudar a que la familia de a la luz su solución, Porque cada familia empresaria es única y precisa de soluciones a medida; especialmente si se tiene en cuenta que tendrá que convivir con ellas adaptándolas a las cambiantes circunstancias.

Para hablar de forma constructiva conviene recordar que lo que cuenta es lo que se entiende, no lo que se dice. Por eso conviene comprobar que es lo que la otra parte ha interpretado. También es oportuno recordar que los silencios hablan, no existe la no comunicación.

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