FMW: MOTOR DE LA FAMILIA EMPRESARIA (L’Econòmic 10/1/21)

Los pilares de la empresa familiar son un negocio sólido y una familia unida. La Covid-19 dificulta en muchos casos el primero y pone a prueba el segundo. La familia unida requiere un buen motor, y el mejor es el FMW, es decir, de la Familia la Misión, Visión y Valores. Puede parecer una tontería, pero son lo que define a la familia empresaria, diferenciándola de las demás; se reflejan en los de la empresa y acaban determinando la continuidad de la familia empresaria en momentos como los actuales. Y digo continuidad de la familia empresaria, porque a lo mejor lo más conveniente es vender o cerrar el actual para iniciar uno nuevo. Los fundadores son determinantes en su configuración, pero han de actualizarse en cada generación; porque el mundo cambia. Para determinarlos hay que responder a cuestiones como: ¿Qué significa la empresa familiar para cada uno? ¿Qué se espera de ella? ¿Qué se está dispuesto a darle? ¿Por qué se quiere ser accionista?

Misión: ¿Por qué no vendemos o cerramos la empresa? ¿Por qué vale la pena seguir siendo familia empresaria? ¿Por qué continuar haciendo negocios juntos? ¿Por qué no trocear la empresa y repartírnosla? ¿aparte de ganar dinero, cuáles son las prioridades de la familia en relación a la empresa? Cuando más trascendente sea la respuesta más sólida és. En relación con este tema vale la pena ver la entrevista de Jordi Ébole a Cristóbal Colón, fundador de La Fageda. Cada vez tiene más peso el concepto de legado: patrimonio recibido para gestionarlo de forma temporal con le objetivo de traspasarlo engrandecido a la siguiente generación. Este concepto está muy bien, pero ha de evitarse la obstinación de continuar con la empresa, ha de hacerse en tanto aporte ventajas; “continuar es una opción, no una obligación”. La misión tiene que ver con lo que Ivan Lansberg denomina un sueño compartido: “una visión colectiva del futuro que inspira a los integrantes de una familia a comprometerse”. Ha de revisarse de forma periódica para mantenerlo atractivo.

Visión: ¿Cómo será la empresa y la familia en la siguiente generación? ¿Cuántos miembros de la familia trabajarán? ¿Quién la dirigirá? ¿Cuántos serán accionistas? ¿Rentistas o implicados? La unidad de tiempo es la generación; cierto que el plan estratégico de la empresa tres años ya se considera a largo plazo, y que con la pandemia no se puede hacer ni a mes vista; pero la familia empresaria ha de pensarse a veinticinco años vista. Se ha de desarrollar una visión clara y compartida, que entusiasme a los accionistas actuales y futuros.

Valores. Dicen que cuando a un integrante de una familia empresaria le preguntaron cuáles eran sus valores, respondió “un momento”, de fué y volvió con la lista de acciones en bolsa. El patrimonio familiar incluye más que los bienes físicos y económicos. Los valores son la brújula que indica el norte en la toma de decisiones. Estos momentos de pandemia afloran y conforman los reales. Muchos valores se aprenden desde pequeños en cas: disciplina, austeridad, esfuerzo ….; en el grado en que se comparten forman la cultura familiar. Los de los fundadores pueden ser muy fuertes; y los de los hermanos muy coincidentes, ya que han mamado de la misma teta; pero a medida que la familia crece la tendencia es que se vayan diluyendo. Igual que las plantas, necesitan atención y cuidados si no queremos que mueran. La mejor manera de transmitir los valores es mediante el ejemplo. Hay valores muy importantes para garantizar al máximo la continuidad de la familia empresaria: el orgullo de pertenencia y el espíritu emprendedor. Éste último es muy importante en los tiempos actuales. Es la capacidad de aportar una visión innovadora necesaria para regeneración estratégica que permitirá adaptarse a los cambios. La empresa empezó por el emprendimiento de alguien, si se pierde este espíritu morirá. Cuando el servicio militar era obligatorio, en la cartilla de licenciamiento se indicaba: “valor: se le supone”; en la familia empresaria los valores no se pueden superar, han de ser reales, vividos y compartidos.

Debatir con la siguiente generación, y con los añadidos, el futuro, la misión, visión y valores, puede requerir tiempo, pero es importante para aclarar y, en su caso, fortalecer la vinculación con la empresa y su futuro. Han de conectar emocionalmente con todos los integrantes de la familia empresaria, y para esto es necesario que participen en su elaboración y revisión. Y en estos momentos puede ser imprescindible y una gran oportunidad para implica a la siguiente generación

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