ERRARE HUMANUM EST (Viaempresa 11/4/18)

Publicado en el digital Viaempresa el 11/4/18

En el mundo de la empresa a menudo se asume que las decisiones son racionales, pero en la empresa familiar se sabe que tienen mucho de emocional. Y es importante ser consciente de ello.
Para decidir con el máximo de acierto posible es importante ser consciente de las propias circunstancias, generar todas las alternativas de decisión posibles, establecer los criterios de decisión (incluyendo el punto de vista de los demás implicados) y su ponderación. Respecto a ésta hay que tener en cuenta que diferentes personas podemos dar diferente valor a un criterio.
Y también es importante decidir haciendo prospectiva de los posibles escenarios futuros.
El premio nobel de economia 2017 fue otorgado a Richard Thaler por el análisis de las decisiones en la economía del comportamiento, integrando la economía y la psicología. En sus estudios pone de manifiesto que la suposición de que los ciudadanos somos racionales y los mercados eficientes son falsas. También constata que nos duele más una pérdida de 1.000 e que un lucro cesante por el mismo importe. Estamos dispuesto a correr graves riesgos con tal de evitar pérdidas. Valoramos más algo si ya es nuestro que si no lo es.
El único que aparentemente no se equivoca es el que no decide. Los pre-juicios nos ayudan a decidir sin caer en la parálisis por análisis, pero nos inclinan a desechar la información que no coincide con ellos.
El problema no es errar en las decisiones, sino no reconocer los errores y no aprender de ellos. Por cierto, que lo más barato es aprender de los errores de los demás. No hace falta poner los dedos en un enchufe para saber que se puede morir electrocutado.
Admitir los errores puede dar munición al “enemigo”. Los errores hoy en día son más visibles ya que hay más evidencias digitales de las decisiones y de sus resultados. El mundo digital también ayuda a encontrar argumentaciones para motivar cualquier decisión.
Miguel Ángel Ariño (IESE) dice que los 10 errores que cometemos al decidir son: buscar la decisión perfecta, ser poco realistas, hacer trampas, decidir según las modas, precipitarnos y arriesgar más de lo necesario, confiar demasiado en la intuición, ser prisioneros de las propias ideas, no considerar las consecuencias, sobrevalorar el consenso y no llevar a la práctica lo que hemos decidido.
Es muy conveniente tener presentes cuales han sido nuestros errores más importantes; e ir actualizando la lista. Errar es humano, de tontos no rectificar. Para rectificar a tiempo es oportuno hacer seguimiento de los resultados, y analizar las causas desviaciones.
El error puede ser la semilla del éxito. La penicilina es fruto de un error de laboratorio.

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