AECOC: asamblea a la búlgara (VIAempresa 11/7/21)

Cuando Bulgaria era una democracia del proletariado era conocida porque en su asamblea todas las propuestas se aprobaban por unanimidad, a veces con más votos que presentes. Asistí a la asamblea anual de la Aecoc, la asociación de fabricantes y distribuidores, el pasado 23 de junio y todas las propuestas se aprobaron con un 100% o 99% (una abstención) de apoyo. La explicación es muy sencilla: la presidencia saliente y la gerencia.
El presidente saliente, Francisco Javier Campo, ha ejercido el cargo durante 10 años. Cuando entró, era el presidente del grupo Zena (de restauración), en 2014 pasó a ser presidente del grupo Cortefiel (retail) y ahora es consejero de Caixabank y de Meliá. El nuevo presidente es Ignacio González (CEO de Nueva Pescanova). El hecho de que el saliente y el entrante roten los puestos de presidente y vicepresidente denota que el relevo es planificado y con continuidad de proyecto.
El director general es desde su fundación en 1987, bajo la presidencia de Juan Roig (Mercadona) -que continúa siéndolo de honor-, Josep Maria Bonmatí. De él dicen que es el Messi de Aecoc, con gran capacidad de gestión del equipo humano, y fanático de los objetivos con calendario y de los ICR (Indicadores Clave de Rendimiento, KPI en inglés). Con tantos años en el cargo su relevo es uno de los grandes retos a los que probablemente tendrá que hacer frente el nuevo presidente y flota tanto como el anterior. En un lapsus, un parlamentario se refirió a él como «ex».
Aecoc tiene la sede en Barcelona y es una de las principales y mejores organizaciones empresariales de nuestro país. Acabó 2020 con 31.305 empresas asociadas pagando cuota. Se dieron de alta 2.466 socios (35% de negocios online y 64% de negocios no alimentarios) y 1.789 de baja (60% por cierre). La asociación nació por el código de barras, pero hoy en día es mucho más. Basta con ver su impresionante memoria o asistir a uno de sus todavía más impresionantes congresos anuales. Se ha convertido en un referente mundial. La inmensa mayoría de sus asociados son empresas familiares y, principalmente, pymes.
Su misión fundacional era «contribuir a hacer más eficientes y sostenibles las relaciones entre fabricantes y distribuidores, aportando mayor valor al consumidor a través de la identificación de oportunidades de mejora de toda la cadena», y en el plan estratégico 2014-17 la transformaron a «mejorar la competitividad de toda la cadena de valor, compartiendo soluciones estándares y conocimientos que la hagan más eficiente y sostenible, aportando mayor valor al consumidor». Y es que es importante tener una misión, más allá de ganar dinero si es el caso, y mantenerla actualizada.
La pandemia ha afectado a la Aecoc, igual que a muchos de sus asociados. Los ingresos, fruto de cuotas y servicios, han bajado un 19%, hasta los 14,5 millones de euros. Han reducido el gasto para obtener un resultado positivo de 200.000 euros. Para 2021, esperan aumentar los ingresos un 10%, a pesar de la importante previsión de cierre de empresas aplazado durante 2020, y obtener un resultado negativo de 0,4 millones, debido a la inversión de 0,4 en una oficina para apoyar a nuevos proyectos para aprovechar los fondos Next Generation. Esperan volver al nivel de 2019 durante 2022. Tienen unas reservas de 2,5 millones. Y es que los números también son importantes en las asociaciones. Hay que tomar nota de que siguiendo las prácticas de buen gobierno corporativo han cambiado de auditores (de Deloitte a KPMG).
Hace tiempo que su objetivo no es tanto aumentar el número de asociados como el de servicios que estos utilizan y su participación. Hay 17 comités con participación activa de 700 empresas.
Respecto al futuro, creen que la caída del PIB se recuperará en 2023, que desaparecerán entre el 10% y el 15% de empresas y centenares de miles de autónomos, y que el paro llegará al 20%. La bolsa de ahorro privado es superior al importe de los fondos europeos de ayuda por la covid-19. El consumidor ha dado más importancia al online y a la proximidad, teletrabaja y consume más desde el hogar; vota cada día. El marco regulador presionará todavía más, poniendo en riesgo la continuidad de muchas empresas; se tiene que prestar atención a la unidad de mercado, actuando con anticipación y adecuación mediante autoregulación. Estas tienen que ser eficientes en costes y flexibles en el ámbito laboral. La crisis de liquidez está anestesiada por los créditos ICO. Habrá tensión en las cadenas de suministro. Y se tiene que continuar prestando atención a la seguridad de empleados y clientes. Las empresas tienen que continuar siendo el tractor de la economía, sin esperar ayudas externas.
Una de las asignaturas pendientes de la Aecoc, igual que en otros muchos sitios (mal de muchos, consuelo de tontos) es la presencia de mujeres, que era inferior al 10% en la asamblea. Bien, volviendo a las votaciones de la asamblea, si hubieran sido a mano levantada con el sistema de «¿votos en contra?, ¿abstenciones?» sería más comprensible un resultado búlgaro, pero al ser con mandos digitales solo hay dos opciones: hackeo o trabajo bien hecho; como nadie levantó la voz, me inclino por la segunda.

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