¿ACABAR CON LA EMPRESA FAMILIAR? (Viaempresa 29/11/20)

La atención está centrada en la propuesta de homogeneización por debajo de la fiscalidad, y no se está prestando la debida atención al troyano de la enmienda nº3105 a los presupuestos presentada en el Congreso de los Diputados por ERC y que faceta a toda España. Propone en el punto 8º. UNO que para la exención en el impuesto de patrimonio de las empresas familiares “la participación del sujeto pasivo en el capital de la entidad sea al menos del 15% computado de forma individual, o del 40% conjuntamente con .. “(grupo familiar 2º grado), frente al 5% y 20%, respectivamente, vigentes en la actualidad. DOS.1 “se crea la cuota estatal del impuesto sobre el Patrimonio…”, sobre la que se puede deducir la cuota autonómica, de forma tal que en la práctica las comunidades autónomas sólo pueden competir aumentando la imposición.

Teniendo en cuenta que el impuesto de sucesiones remite al de patrimonio para los requisitos a cumplir para poderse acoger a la reducción del 95% del valor para la base imponible, la enmienda también afectaría a las transmisiones mortis-causa de la empresa familiar.

Esta propuesta va en la misma línea de la modificación introducida con ocasión de la aprobación de los últimos presupuestos de la Generalitat, en el sentido de hacer incompatible acogerse en el impuesto de sucesiones a la reducción de base imponible por empresa familiar y a bonificaciones en la cuota.

Vamos a reflexionar sobre algunos de los posibles efectos de una eventual aprobación de dicha enmienda. Un aumento de los cambios de residencia hacia lugares próximos, como Andorra o Portugal, en los que el tratamiento fiscal es mucho más favorable. Menor reinversión de beneficios empresariales, al deberse repartir mayor dividendo para afrontar al pago de impuesto de patrimonio. Mayor venta de empresas para poder afrontar el pago de impuesto de sucesiones, ya que no es lo mismo recibir un patrimonio que recibir liquidez. Mayor cierre de empresas por cambio generacional, por idéntico motivo. Reducción de la dimensión de las empresas ya que una forma de cumplir los nuevos requisitos es dividir la empresa.  En definitiva, mayor mortalidad de las empresas por cambio generacional.

Debe tenerse en cuenta que la empresa familia representa casi el 90% de las empresas españolas, el 70% de los puestos de trabajo privados y el 60% del PIB, es decir la base del estado de bienestar. Atacar a la empresa familiar y a su continuidad es como tirarse piedras al propio tejado; y es que, parafraseando a Winston Churchill, «Muchos miran a la empresa como el lobo que hay que abatir; otros la miran como la vaca que hay que ordeñar y muy pocos la miran como el caballo que tira el carro».

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