EL MUNDO EN 2026 (DiffusionSport 20/12/25)

Como cada año, The Economist publica su número especial dedicado a las tendencias que marcarán el próximo año. Estas son las ideas principales que yo he captado.

Trump, el gran disruptor

Si algo sigue claro para 2026 es que Donald Trump continuará siendo un elemento profundamente desestabilizador. Su forma de gobernar no se apoya en grandes estrategias geopolíticas, sino en impulsos y acuerdos puntuales. Ese estilo, casi “Soprano”, ha revuelto normas e instituciones que llevaban décadas asentadas.

Ha cosechado algunos éxitos, como el alto el fuego en Gaza, pero también errores: ha empujado a varios países hacia la órbita china y apenas ha avanzado con Putin. Su obsesión por lograr el Nobel de la Paz lo mantiene centrado en Oriente Medio, mientras que Europa queda al frente del futuro de Ucrania. En Sudamérica mostrará mano dura para proyectar una imagen de firmeza ante la inmigración y las drogas.

Rusia y China pondrán a prueba la fiabilidad de Estados Unidos, tanto en el norte de Europa como en el mar de China Meridional. Y si Trump insiste en priorizar los negocios con Pekín, el apoyo a Taiwán podría debilitarse peligrosamente. Las elecciones de medio mandato, en noviembre, dirán hasta qué punto el país corre el riesgo de deslizarse hacia un cuasiautoritarismo.

Europa ante un equilibrio imposible

Europa afronta un año difícil: tendrá que aumentar su gasto militar, cuidar la relación con Estados Unidos, impulsar el crecimiento económico, controlar déficits, defender la economía verde y apoyar el libre comercio. Todo a la vez es imposible. Para complicar el panorama, el populismo de estilo MAGA avanza y la extrema derecha convierte la oposición a las políticas verdes en su bandera.

China: poder global con problemas internos

China también entra en 2026 con retos propios: deflación, crecimiento débil, exceso de capacidad industrial y un mercado inmobiliario en crisis desde 2021. Aun así, la estrategia “América Primero” le abre espacio para extender su influencia global. La política de “cero Covid” mostró cómo, en un sistema autoritario, las malas decisiones pueden aplicarse sin oposición.

Según la inteligencia estadounidense, China quiere estar lista para invadir Taiwán en 2027. La idea de reunificación tiene el respaldo diplomático de 70 países, aunque muchos vecinos ven a China como un gigante implacable que ofrece seguridad en lugar de valores democráticos.

En el ámbito energético, el país va muy adelantado: ya ha cumplido sus objetivos climáticos previstos para 2030. Pero afronta un desafío demográfico severo: una tasa de natalidad de 1,1 y un paro juvenil del 18%.

La economía mundial en 2026

El mundo crecerá alrededor del 2,4%. Mientras el dólar se debilita, China e Inglaterra podrán bajar tipos de interés; Europa y Japón, en cambio, se mantendrán estables. Los precios de las materias primas podrían caer a mínimos no vistos en años.

El auge de la inteligencia artificial será uno de los motores del año. A finales de 2026, el 40% de las aplicaciones empresariales integrará agentes de IA. Esto ya se nota en el mercado laboral: los empleos de programadores han caído un 20%. Sin embargo, para muchos otros segmentos laborales, la IA podría disparar la productividad.

Estados Unidos: fortaleza con grietas

La economía americana aguanta mejor de lo que muchos preveían, pero existe el riesgo de una crisis en el mercado de bonos. Además, el enorme gasto en infraestructura para IA puede estar escondiendo debilidades estructurales.

La salida de Jerome Powell en mayo podría añadir incertidumbre en la Reserva Federal.

China y la carrera tecnológica

China ha entendido que la tecnología define el poder global. Mientras Estados Unidos quiere crear una IA capaz de superar a los humanos, China apuesta por una IA muy aplicada al consumo y al tejido industrial. Al mismo tiempo, lucha por reducir su dependencia de los chips estadounidenses.

Pero sobre la economía china se ciernen tres grandes incógnitas:

  1. ¿El comercio resistirá cuando acaben las ayudas estatales a la compra de bienes duraderos?
  2. ¿La guerra comercial con Estados Unidos frenará el crecimiento?
  3. ¿Se recuperará algún día el sector inmobiliario?

Si el consumo interno falla, China buscará agresivamente nuevos mercados, aumentando las tensiones comerciales. Además, sus productos —antes considerados de baja calidad— avanzan rápido en Occidente, aunque todavía les falta el poder narrativo de marcas como Disney o Nintendo.

Bancos centrales bajo presión

Muchos bancos centrales podrían ver comprometida su independencia. El gasto público tras la pandemia ha disparado la deuda a niveles no vistos desde las guerras napoleónicas. En Estados Unidos, el déficit llegará al 6% del PIB. En Europa, la inestabilidad política complica aún más la gestión económica. Esto aumenta la tentación de forzar tipos de interés artificialmente bajos.

También hay riesgo de pérdida de confianza en las bolsas. Parte de la resiliencia de 2025 se explica por el boom de la IA: solo ese año se han invertido 400.000 millones en centros de datos e infraestructura, y las tecnológicas estadounidenses representan ya el 44% del S&P 500. Cualquier señal de que los beneficios de la IA tardan más de lo esperado podría provocar caídas bruscas.

No hay pruebas de destrucción neta de empleo por la IA, pero es lógico que la sociedad sienta inquietud.

El Ártico, un nuevo tablero geopolítico

Con el deshielo, el Ártico deja de ser un rincón remoto. Su posición —entre Eurasia y América, conectado al Atlántico y al Pacífico— y sus enormes reservas de petróleo, gas y minerales lo convierten en un espacio estratégico. Además, promete rutas marítimas mucho más cortas.

Ciencia, cultura y tendencias

Muchas patentes farmacéuticas caducarán, lo que permitirá la llegada de genéricos contra la obesidad. Y en lo cultural, los jóvenes seguirán alejándose de la televisión tradicional y mudándose al universo de los pódcasts.

Comparte este artículo a través de tus redes sociales: